La Asamblea Extraordinaria de la Agrupación de Defensa Sanitaria Ganadera (ADSG) Ovipor-Andévalo, ha decidido cambiar su denominación y pasar a llamarse ADSG-Rumipor. De esta forma, se desvincula de Ovipor, la cooperativa ganadera que desde sus inicios le ha dado nombre, ya que desde hace años funcionan como entidades independientes a todos los niveles.

A lo largo de la Asamblea se han tratado otras cuestiones, como la subida de las cuotas a los socios, fruto de la notable disminución de las subvenciones y del incremento del volumen de trabajo tanto técnico como administrativo que viene desarrollando la agrupación. A pesar de que esta ADSG siempre ha apostado por una sanidad al coste más reducido posible, el cúmulo de factores ha hecho inevitable y necesario el incremento de las cuotas para dar continuidad a los servicios que ofrece a sus socios.

No al lobo en Sierra Morena, falta de control sanitario, caída de la ganadería extensiva y falta de relevo generacional

Asimismo, los ganaderos manifestaron su preocupación por una cuestión de mucha actualidad para el sector, la reintroducción del lobo en Sierra Morena. Esta iniciativa recibió la oposición total de los presentes ya que no supone ningún beneficio para los afectados principales, los ganaderos y la población rural. Su aprobación final sólo constituiría una amenaza añadida para el ganado extensivo, que tiene otros problemas y depredadores autóctonos con los que lidiar.

ADGS OVIPOR 2De otra parte, la Asamblea de la Agrupación de Defensa Sanitaria Ganadera ha debatido sobre el descontento generalizado entre los ganaderos de toda la provincia respecto a la falta de actuación, por parte de la Administración, en lo que se refiere a depurar estadísticamente las explotaciones sin censo en la base de datos oficial, así como al nulo control de las que no están integradas en ADSG, cuyo estado sanitario se desconoce.

Este es el motivo por el cual, por segundo año consecutivo, las provincias de Huelva y Cádiz siguen sin poder ser consideradas oficialmente libres de Brucelosis ovina y caprina, con el lógico incremento del gasto y perjuicio añadido tanto para la Administración como para los propios ganaderos. Éstos últimos no pueden evitar comparar su situación con las de otras comunidades vecinas, en las que su gobierno regional se hace cargo de la realización de los análisis obligatorios, sin el consecuente gasto para los titulares de explotación.

Finalmente, se ha puesto de manifiesto el agotamiento de ganaderos y veterinarios por el deterioro y retroceso que está sufriendo la ganadería extensiva en los últimos años. El escaso o nulo relevo generacional unido al exceso de burocracia administrativa que afecta a las explotaciones, está derivando en el abandono de la actividad por parte de muchos ganaderos, lo cual se traduce en un declive pronunciado en los censos. Reflejo de ello es el sector ovino andaluz que, sólo en los últimos cinco años, ha perdido alrededor de un millón de cabezas.

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