El Gobierno de Castilla-La Mancha, a través de la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural, ha declarado como árboles singulares a la carrasca Ruli, en la localidad conquense de Mota del Cuervo y al alcornoque centenario del Dehesón del Encinar, en la localidad toledana de Oropesa; ejemplares que pasan a formar parte de la lista de ocho ya declarados existentes en el Inventario de Árboles y Ejemplares Singulares de Castilla-La Mancha, lo que conlleva su protección.

El consejero de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural, Francisco Martínez Arroyo, se comprometió este año a seguir ampliando este inventario con aquellos ejemplares únicos para propiciar su buen estado de conservación y es que al entrar en este inventario, se impide arrancarlos, cortarlos o realizar cualquier actividad o intervención que pueda perjudicar directa o indirectamente el normal estado de los ejemplares declarados.

Una carrasca de gran interés cultural para el entorno

En el caso de la carrasca Ruli, ubicada en una finca de titularidad privada en el paraje conocido como ‘Monte Chico’, el Gobierno de Castilla-La Mancha ya procedió a una intervención de urgencia para su protección tras el episodio sufrido el invierno pasado, donde sufrió daños en sus ramas debido a la gran cantidad de nieve acumulada en su copa y el posterior vendaval.

De este modo, se instalaron elementos de apoyo para evitar la caída de las partes aún en pie, cortándose las ramas que estaban muy dañadas y saneando las heridas abiertas que presentaba que fueron protegidas con pasta cicatrizante.

Actualmente, la encina aún conserva características singulares especialmente de longevidad, estimada entre los 250 y los 300 años, existiendo un interés cultural al ser una referencia para las localidades del entorno, que la han hecho merecedora de su protección y conservación.

Un alcornoque centenario de más de 17 metros

El Alcornoque del Dehesón del Encinar, por su parte, se localiza en el término de Oropesa, dentro de la finca ‘Dehesón del Encinar’ propiedad de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, espacio en el que se instalará la colección de los recursos genéticos del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), que cuenta con todas las estirpes del cerdo ibérico.

Esta finca pública, de 715 hectáreas de dehesa de encinas y alcornoques, es aprovechada para la ganadería extensiva y, en concreto, para la preservación del ibérico, gracias al esfuerzo del Gobierno que preside Emiliano García-Page para recuperar este espacio abandonado en la pasada legislatura e impulsarlo como centro de referencia en la investigación.

Este alcornoque es un árbol de gran porte, con una edad estimada entre 180 y 200 años, una altura de más de 17 metros, un perímetro de más de 10 metros y una superficie de copa de casi 500 metros cuadrados.

Desde la Consejería de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural se establecerán, tras esta declaración como árbol singular, las medidas complementarias para evitar riesgos de daños estructurales y sanitarios como son los apoyos en las ramas para evitar su ruptura.

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