La catalogación de los árboles singulares de Ceuta descubre un desconocido patrimonio

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      Odile Rodríguez de la Fuente, hija del famoso naturalista y directora de la fundación que lleva su nombre, se ha mostrado muy agradecida por este trabajo de voluntariado que, además de ayudar a completar el conocimiento sobre la riqueza ambiental de Ceuta, “confirma que el patrimonio arbóreo monumental en España es inmensamente más rico de lo que inicialmente se pensaba”. Sin embargo, como advierte, también es muy importante contar con herramientas legales que garanticen su protección efectiva, ya que ninguno de estos ejemplares está protegido.

     Cada árbol singular ha sido cuidadosamente identificado y medido conforme a una serie de criterios como su tamaño, forma o situación, teniéndose también en cuenta su valor biológico, ambiental o paisajístico. En total se han localizado 38 ejemplares de gran porte, de los que el grupo más numeroso son los laureles de Indias de los Jardines de la Argentina, 11 ejemplares plantados en 1924 por el alcalde José Rosende en 1925 y que forman una magnífica y espectacular galería de 120 metros de longitud y 50 metros de anchura máxima. Completan el conjunto otros dos grupos de 13 ejemplares de semejante edad en la cercana avenida Virgen de África, pero que han perdido parte de su atractivo por las continuas podas a las que se han visto sometidos.

     El árbol más longevo de Ceuta es un viejo castaño que crece junto a otros igualmente muy viejos en en la zona conocida como "Huerta Serrano", cerca del arroyo Calamocarro, un espacio declarado por la Unión Europea como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Ya en 1860, el ingeniero de montes e ilustre botánico Máximo Laguna se refiere a este rodal y recoge la leyenda popular de que el más robusto de todos ellos, con casi 5 metros de diámetro, habría servido de improvisado refugio a los musulmanes expulsados de Granada en 1492.

Un plátano con una sombra de 34,2 metros

     Los más altos son un plátano de sombra de 34,2 metros en el embalse del Infierno y un chopo de 32 metros que es el último en pie de un grupo de tres a los que la erosión del Arroyo de Calamocarro les ha ido progresivamente tumbando.
Otros árboles monumentales ceutís son un drago centenario que crece silvestre en las laderas del Monte Hacho, un viejo alcornoque del Barranco del Infierno y un roble andaluz con más de 200 años, uno de los últimos supervivientes del bosque originario que antiguamente cubría Ceuta.

     De todos ellos, la información de los más accesibles y visitables estará próximamente disponible en “enArbolar”, una aplicación gratuita de geolocalización a través de teléfonos móviles y tabletas con la que por primera vez es posible conocer con total exactitud la situación de más de 1.000 árboles y arboledas monumentales españoles.