La Comunitat Valenciana ayuda a los arroceros a proteger del cucat sus cultivos

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     El objetivo es evitar que el Chilo suppressalis Walker, también conocido con el nombre de barrenador o "cucat" del arroz en la Comunitat Valenciana, ataque la caña del arroz, y llegue a producir la muerte de la planta afectada y en consecuencia una merma importante de la producción.

     Se trata de un método que ofrece grandes ventajas, debido a que actúa específicamente sobre esta plaga y no afecta en ningún momento ni al resto de insectos útiles ni a animales superiores, además de no dejar ningún tipo de residuo.

Suelta feromona sintética de la hembra del insecto


     Esta técnica de lucha contra el "cucat" permite a través de la colocación de unas varillas de madera con difusores de feromona sintética de la hembra del insecto, saturar la atmósfera que rodea el cultivo.

    Para su adecuado funcionamiento, las varillas se colocan cubriendo toda la superficie de arroz, y con un marco de colocación de 18 por 18 metros.

     De este modo, los machos de esta especie no pueden detectar las pequeñas cantidades de feromonas naturales emitidas por las hembras existentes, con lo que se dificulta el apareamiento y se produce la confusión sexual.

     En definitiva, el objetivo de estos tratamientos es conseguir rebajar el nivel de la población de este insecto, de manera que afecte, en la menor medida posible, a este cultivo de gran importancia en la Comunitat Valenciana.

Diversos medios con el respaldo agrícola y de interés ecológico


     La conselleria desarrolla desde hace varios años diferentes técnicas biológicas en el control del "cucat", que cuenta con la aceptación por parte de los agricultores y además resulta de alto interés ecológico para el espacio en el que se encuentran ubicados los arrozales.

     Como novedad, este año se van a colocar en todo el arrozal unos nuevos difusores biodegradables de base celulósica que minimizan el residuo final en el suelo.

     Estos difusores se han ensayado durante varios años y han demostrado una eficacia idéntica a los anteriores difusores de PVC, con la ventaja de ser biodegradables.

T    ambién se van a ensayar unos nuevos difusores más grandes que permiten difundir la misma cantidad de feromona, con una menor densidad de colocación (10 y 6 difusores por hectárea).