La Comunitat Valenciana sufre la cifra de abandono de tierras agrarias más elevada de toda España

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    El incremento del abandono de suelo valenciano cultivable durante 2013 –esas 8.065 hectáreas ya aludidas y que implican a su vez una subida del 5,05% respecto al año pasado- contrasta poderosamente con la tendencia de recuperación de tierras que se ha registrado en el conjunto de España y, sobre todo, en aquellas regiones que son las principales competidoras de la Comunitat Valenciana en materia agrícola.

   Así, en España, en términos globales, volvieron a cultivarse este año un total de 10.277 hectáreas (+0,93% en relación a 2012), mientras que en las comunidades competidoras –Andalucía y Murcia– creció la superficie cultivada.

Los datos revelan un panorama "terrorífico" para la región, según AVA-ASAJA

   “Las cifras oficiales revelan un panorama terrorífico para la agricultura valenciana –apunta el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado-. Nuestros competidores no sólo pierden suelo agrario, como nos sucede a nosotros, sino que lo ganan. De algún modo, y a la vista de estos datos, el sector agrario se está convirtiendo en muchas comunidades en una suerte de valor refugio y aquí, pese al enorme potencial que tenemos, sucede justo lo contrario. No sólo eso, sino que ostentamos el triste récord de ser la región con más abandono agrario de toda España%.

    En este sentido, Cristóbal Aguado recuerda que el año pasado “experimentamos en la Comunitat Valenciana un ligero aumento de la superficie agraria del 4,16%, pero ahora comprobamos que fue sólo un espejismo, que esa tendencia esperanzadora no se ha mantenido, que fue una excepción y que, en definitiva las alarmas están sonando con más fuerza que nunca”.

    Ante la gravedad de la situación, el presidente de AVA-ASAJA aboga por la necesidad inaplazable de “adoptar medidas contundentes y diseñar una estrategia clara para este sector que debe centrarse en tres frentes: investigación, reconversión y medidas de mercado (cadena alimentaria), porque mientras no seamos capaces de articular unos cauces mínimos de rentabilidad para el productor se seguirán abandonando tierras de cultivo, con la pérdida irreparable que ello implica en términos de riqueza económica, empleo y paisaje”.

(Foto: Archivo)