La cría del caracol en Andalucía, un negocio que va más rápido que el propio producto

0
8

    La situación del sector agrario hoy en día, necesitado de profundos cambios en el modelo productivo, propicia, entre otras cosas, el salto hacia sistemas de producción más sostenibles, como el ecológico y el extensivo, y hacia explotaciones que diversifican sus actividades. Todo ello contribuye a allanar el camino a la helicicultura, sobre la cual en Andalucía hay un enorme interés suscitado y una gran demanda en asesoramiento y formación.

   Así, en los últimos tres años se han impartido un total de 18 cursos de helicicultura y se ha prestado asistencia técnica y asesoramiento a 320 productores. En la actualidad, el número de explotaciones legalmente registradas en Andalucía que se dedican a esta práctica asciende a 56, diez de las cuales se ubican en la provincia de Córdoba.

   Mediante esta II Jornada Técnica sobre helicicultura se pretende impulsar la ordenacion, agrupación y vertebración del sector helicícola en la comunidad autónoma andaluza, como fórmula idónea para abaratar costes y producir un caracol de calidad diferenciada y ecológico, informando a través de sus distintas ponencias de su situación actual; de la normativa aplicada en las explotaciones de helicicultura; del estado del mercado helicícola español y de diferentes iniciativas empresariales en la producción y comercialización de caracol, como es el caso de la cooperativa Espemón.

Un gran potencial socioeconómico

   Entre los motivos principales que justifican el desarrollo de esta Jornada Técnica sobre la helicicultura destacan el hecho de que se trate de una actividad de gran potencial socioeconómico y la necesidad de ofrecer al consumidor un producto de calidad diferenciada y con una seguridad alimentaria, ante la alarmante situación de algunas poblaciones naturales de caracoles y los problemas sanitarios asociados a la importación de ejemplares de terceros países.

   Por todo ello, y cada vez con más fuerza, desde los mercados se demanda a estos moluscos la garantía de una alta calidad para el consumidor. Incluso la Unión Europea ha establecido reglamentariamente unas normas mínimas para garantizar la calidad higiénica y la seguridad alimentaria de los caracoles comercializados en su territorio.

El consumo de caracoles en España

   El consumo de caracoles en España se situaría en unos 400 gramos por persona, según los datos estimativos que ofrece el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente  (Magrama), aunque debe tenerse en cuenta que se trata de un producto sobre el que es difícil contar con cifras  reales  de consumo. España es considerado como el segundo importador mundial de caracoles, por detrás  de Francia. En la mayoría de los casos, el origen de este consumo  es silvestre, mientras que el porcentaje de caracol de producción sería del 35%, según los mismos datos.

   La helicicultura se ha convertido en una forma más de obtener y consumir caracoles, de manera controlada. A pesar de su progreso, esta actividad aún es minoritaria en el ámbito de la producción animal. Por este motivo, la regulación de la cría, producción y comercialización de caracoles se somete a las normas sobre sanidad animal en las explotaciones ganaderas.