La crisis láctea ha llevado al cierre a 1.900 explotaciones españolas en sólo tres años

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   Van Keinpema considera que este sector vive una crisis similar o incluso peor a la sufrida en 2009, cuando ganaderos de muchos países europeos emprendieron fuertes movilizaciones, huelgas de entregas y vertidos de leche para denunciar precisamente la baja remuneración obtenida por su producto.

   "Los precios tal vez sean ahora un poco superiores a los de 2009, pero los costes en gasóleo, abonos u otros medios de producción se han encarecido mucho más; estamos en una posición aún peor", señala la vicepresidenta de la EMB, organización que impulsó dichas manifestaciones.

   Van Keinpema advierte de que unas 160.000 explotaciones podrían dejar de producir con el final de las cuotas lecheras, prevista por la UE y por la que se liberalizará este mercado en 2015.

   La EMB -a la que pertenece la Organización española de Productores Lácteos (OPL)- ha presentado esta semana al ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, sus propuestas para paliar el problema de los precios de la leche.

   España es uno de los países que quiere que las cuotas se prorroguen más allá de 2015.

    Según la responsable de la EMB este año los ganaderos europeos preparan fuertes movilizaciones para "presionar" a los Gobiernos, especialmente a Alemania (primer país productor), con el fin de que solucionen el problema de los precios dentro de la reforma de la Política Agrícola Común (PAC).

   Los ganaderos insisten en su escaso poder de negociación con las industrias y la distribución, por el sistema actual y por tratarse de un producto muy perecedero.

   Van Keinpema denuncia que las leyes europeas sobre competencia son "muy estrictas con los productores, pero laxas y flexibles con las industrias".

   Como ejemplo, destaca que la regulación europea sobre cárteles para negociar los precios establece que las uniones de ganaderos no podrán representar a más del 3,5 % de la producción lechera de la UE.

   Por el contrario, añade, las industrias "no tienen ningún problema para fusionarse ni para acaparar cuota de mercado, mira Campina (Italia) o Arla (Dinamarca)", según Van Keinpema, de nacionalidad holandesa.

   En el caso de Holanda, afirma que "el banco decide por el ganadero", porque algunas entidades están condicionando la concesión de créditos al compromiso de que produzcan más leche en 2015.

   La EMB ha propuesto, como alternativa a la liberalización, un sistema "voluntario" de regulación de la producción por el cual, cuando los precios bajen, los ganaderos reduzcan, a cambio de una ayuda, el volumen de obtención de leche (por ejemplo, cambiando la alimentación de la vaca).

   Van Keinpema insiste en que es preferible apoyar al ganadero para que disminuya la comercialización de leche que tener que dar subvenciones después a la "intervención pública" para el almacenamiento de excedentes de mantequilla o leche en polvo, como ocurrió en la crisis láctea.