La crisis y la apuesta sostenible recuperan los viejos empleos

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   Con técnicas de producción ancestrales es, sin embargo, vital emprender la mecanización de partes del trabajo del resinero para optimizar los resultados y poder generar empleo rural estable.

    Si en 2009 en Castilla y León había en torno a 150 resineros, en 2012 la cifra superó los 500, según datos de la Mesa de la Resina de Castilla y León, que está haciendo grandes esfuerzos por tener datos actuales del sector.

    Desde la Fundación Centro de Servicios y Promoción Forestal y de su Industria (Cesefor), Félix Pinillos explica a Efeagro la importancia de Castilla y León en la producción nacional de miera, ya que supone más del 90 % del sector en España.

    Según Pinillos, en 2012 se resinaron 1,5 millones de árboles del "pinus pinaster", también conocido como pino negral o resinero, lo que supone una extensión aproximada de 100.000 hectáreas.

    No obstante, la superficie total destinada al aprovechamiento forestal de la resina ronda las 400.000 hectáreas, ya que "se resinan los árboles que tienen ya una edad avanzada; es decir, una cuarta parte del monte está en producción, mientras el resto se encuentra en otras fases de desarrollo, constituyendo así un ejemplo de montes ordenados durante más de un siglo", destaca Pinillos.

    Los datos de la Mesa de la Resina de Castilla y León revelan, además, que en 2012 se produjeron 6.560 toneladas de miera, más de un 50 % más respecto a 2011, e incluso se ha llegado a multiplicar por tres en comparación con las 2.107 toneladas extraídas en 2009.

    El valor de esta producción a la entrada a fábrica rondó los 6,6 millones de euros en 2012, y se ha quintuplicado respecto a 2009, cuando sumó 1,4 millones de euros; "prácticamente todo este valor queda en forma de jornales en el medio rural de Castilla y León", subrayan desde la Mesa de la Resina.

    La última empresa en apostar por el sector es Resinas Naturales (Cuellar, Segovia), que entró en funcionamiento hace aproximadamente año y medio y precisará en 2013 del trabajo y producción de más de 300 resineros.

    Así lo ha explicado a Efeagro su director general, Francisco Revilla, quien detalla que tiene una capacidad total para 12 millones de kilos de resina y este año transformará en torno a 5, lo que muestran el recorrido y posible potencial de esta actividad.

De un sector muerto a uno revitalizado


    "El sector estaba muerto", asegura tajante Revilla, quien afirma que gracias a esta empresa, una de las más modernas y la más grande de las seis que funcionan en toda España (5 en Castilla y León y una en Castilla-La Mancha), se ha empezado a revitalizar la producción.

    Sin relación familiar con la zona, decidieron esta ubicación por ser "el centro de gravedad de la resina de Segovia y Valladolid", donde, hoy en día, se concentra la mayor parte de la producción.

    Está claro que sin industria a la que destinar la materia prima no hay negocio, y gracias a esta empresa la recuperación del oficio del resinero está siendo una realidad.

    "Cuando llegamos, el precio de la resina se cotizaba a 0,63 euros/kilo; hoy lo pagamos en torno al 1 euro/kilo; todo un revulsivo para el sector", apunta Revilla, quien hace hincapié en la necesaria profesionalización de la mano de obra y volver a poner en valor esta producción, muy rentable en el pasado.

    En los años 20, España llegó a ser la tercera productora de miera o resina del mundo, por detrás de Estados Unidos y Francia, aportando casi el 10 % del total mundial; en 1961 la producción llegó a su máximo histórico, con mas de 55.000 toneladas (hoy la producción apenas alcanza el 12 % de esa cifra récord).

Cuando el petróleo acabó con la resina


    Hasta los años 70, la extracción de la resina se practicaba en 49 de las 52 provincias españolas y era uno de los aprovechamientos forestales más rentables, recuerda Pinillos.

    Sin embargo, a partir de esa década, por la competencia de productos derivados del petróleo y, en los años 80, de la resina de China y de Brasil, con unos costes de producción mucho menores, se produjo el declive de la extracción e industria española.

    En los años 90, su producción, mínima, se redujo a una pequeña zona de la provincia de Segovia, donde se mantuvo vivo este trabajo forestal que, no sólo genera una materia prima natural y renovable para la industria, sino que juega un papel importante en el cuidado del monte y en la prevención de incendios forestales.

    Una producción que hoy en día se está recuperando y en la que juega un papel fundamental un oficio ancestral: el resinero.