La defensa del condenado por un incendio forestal reclama su absolución

0
2

EFE.- El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) ha acogido hoy la vista de apelación solicitada por Emilio R.A., que en diciembre del pasado año fue condenado a 18 meses de prisión por provocar un incendio forestal en el término municipal del Trasminas (Ourense).

Este vecino de Xinzo, que esta mañana no ha comparecido en la vista de apelación, fue condenado por un jurado popular y recurrió en primera instancia ante la Audiencia provincial, que ratificó la sentencia, por lo que decidió elevar la causa ante el TSXG.

El incendio por el que fue condenado este sexagenario se registró el 22 de agosto del 2007, cuando llevaba sus ovejas a pastar al paraje conocido por A Costa, en el termino municipal de Trasmiras.

La sentencia condenatoria consideró probado que en ese paraje utilizó un mechero para prender un fuego que se propagó rápidamente debido a la maleza y la sequedad del terreno por el fuerte calor que hacía ese día en la provincia de Ourense.

El fuego afectó a algo más de 0,3 hectáreas de monte raso, aunque todo el terreno afectado formaba parte de fincas particulares, cuyos propietarios emprendieron denuncias de carácter civil y penal contra Emilio R.A..

Además de la pena de cárcel impuesta, que no ha cumplido por carecer de antecedentes, también fue condenado a pagar casi 6.000 euros de gastos de las labores de extinción del incendio.

La letrada de la defensa, María José Alonso, ha argumentado que durante el juicio se incurrió en un error en la apreciación de la prueba, que, a su juicio, no existieron.

Ha subrayado que aunque a su patrocinado se le vio cerca del lugar del incendio ningún testigo ha podido afirmar que le había visto provocar el incendio.

La Fiscalía ha rechazado los argumentos de la defensa y ha pedido la confirmación íntegra de la pena al entender que las pruebas periciales son suficientes para avalar la condena.

El fiscal ha recordado que durante el juicio quedó acreditado que el fuego fue intencionado y que nadie más que el condenado pudo hacerlo al ser la única persona que se encontraba en el lugar, al que había sólo un camino de acceso.