La deuda de Eroski le obligará a desprenderse de un tercio de su red de tiendas

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    El objetivo de la empresa es mirar la rentabilidad de cada una de las tiendas y se llevará a cabo un plan de saneamiento. "No se trata en cualquier caso de una decisión inmediata, sino de un plan estratégico hasta el año 2016", aseguran diversas fuentes.

    La banca acreedora, con el Santander, BBVA y Caixabank a la cabeza, lleva varias semanas exigiendo a Eroski que acelere su plan de desinversiones para poder cumplir los compromisos pactados. Cabe recordar que en enero de 2013 Eroski logró renegociar su crédito sindicado, que expiraba en 2014, para ampliarlo hasta 2017, pero con periodos de pagos muy ajustados.

Apostar por las tiendas de barrio

    En paralelo, el cambio de hábitos de los consumidores como consecuencia del descenso del poder adquisitivo de los ciudadanos por efecto de la crisis va a provocar un cambio de la estrategia del grupo de distribución vasco..

   En este sentido, según una nota dada a conocer por Eroski, la estrategia de la cooperativa para los próximos años va a estar en la puesta en marcha de una potente red de supermercados propios y franquiciados, con la apertura de 300 nuevas tiendas en los próximos tres años. Para este año, las previsiones son de 60 nuevas aperturas, de las que 50 ya están materializadas.

   De esta forma, abandona el modelo de hipermercado, que en este momento no está siendo rentable, para potenciar los supermercados de proximidad, que suponen el 60% del total de las ventas de Eroski, con la idea de aumentar cuota de mercado.

   Por otra parte, Eroski asegura que el proceso de reestructuración de la deuda que ha iniciado con los 22 bancos acreedores se está produciendo "en un escenario de entendimiento en el proceso de reestructuración de la deuda iniciado recientemente".

El futuro de Caprabo

    En esta marea de informaciones y estrategias, en medio se encuentra Caprabo, que ha pasado factura al grupo tras cerrar una operación de compra que se cerró por 1.300 millones de euros, en plena burbuja inmobiliaria, y que, ha aumentado de forma considerable la deuda y ha lastrado las cuentas de la firma.

      “Os confirmo que Caprabo no está en venta”. Esa es, de momento, la posición de la compañía. En estos términos se ha dirigido la dirección a los trabajadores tras las informaciones que apuntan a la posible venta de parte del negocio de Eroski para poder sobrevivir. Sin embargo, esta afiración no evita la preocupación de la plantilla, que ve cómo en todos estos planes de reestructuración de la empresa puede acabar con parte de su futuro.