La frialdad con que los parlamentarios europeos han acogido la propuesta y el rechazo generalizado de los agricultores apuntan a que el texto va a sufrir notables cambios antes de su aprobación definitiva

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13/10/2011.- Evitar la reducción del presupuesto agrícola, rechazar la tasa plana, eliminar el modelo de tramos y el “enverdecimiento” de la PAC y conseguir que se apliquen criterios de diferenciación objetivos y no discriminatorios para mantener el equilibrio entre comarcas y explotaciones son los principales objetivos que el vicepresidente nacional de ASAJA y presidente de ASAJA-Andalucía, Ricardo Serra, ha trasladado hoy a los parlamentarios europeos y al propio Comisario Ciolos.

los parlamentarios europeos tienen por primera vez un papel protagonista, pues serán quienes tengan que valorar estas propuestas y, en su caso, proponer y negociar las posibles mejoras, por eso, ASAJA se ha dirigido hoy especialmente a ellos, que han acogido con bastante frialdad la propuesta de reforma y han expresado su rechazo a muchos de los aspectos que esta contempla y que provocarán mayores costes para los agricultores y una mayor burocratización.

Asimismo, Ricardo Serra ha advertido hoy al Comisario Ciolos que, si no se reforma en un alto grado, los aspectos centrales de esta propuesta tendrán un resultado catastrófico para el campo andaluz y español, cuyas explotaciones dependen hoy en día en gran medida de las ayudas de la PAC, pues con la actual crisis económica y los precios en origen a la baja, las ayudas de la PAC representan más del 40% de los ingresos de las explotaciones agrarias.

Así, tal como ha analizado ASAJA el modelo de tasa plana y tramos va a ser demoledor para la agricultura española, que se caracteriza por su gran diversidad y riqueza productiva.

Para minimizar este enorme impacto, desde ASAJA hemos instado a los europarlamentarios a lograr que en las perspectivas financieras de la UE para el periodo 2014-2020, que están aún en fase de discusión, se evite la reducción para la rúbrica agrícola, prevista en más de un 12%. Asimismo, hemos instado a los europarlamentarios a rechazar la tasa plana y a lograr la eliminación del modelo de tramos (especialmente el tramo verde o "greening", que es excesivo en todo su ámbito), y fundamentalmente a conseguir la aplicación de criterios de diferenciación (criterios objetivos y no discriminatorios tales como las características agronómicas y económicas y el potencial productivo) opción planteada y permitida en los borradores que conocemos y que hemos analizado.

De no conseguir modificar sustancialmente esta propuesta, desde ASAJA pensamos que la Comisión estaría rompiendo el equilibrio presupuestario entre regiones que ha venido manteniendo durante la evolución de la PAC, abandonando, con este modelo que ahora se pretende proponer, el enfoque productivo para sustituirlo por un enfoque medioambientalista sumamente radical en un momento en el que tras las últimas crisis alimentarias (2007 y 2011) la sociedad europea y los principales organismos internacionales demandan un mayor esfuerzo presupuestario para satisfacer las necesidades alimentarias de una población en constante crecimiento.

Tal como ha expuesto hoy Ricardo Serra a los parlamentarios europeos, el giro de una PAC como la actual, que combina elementos productivos y medioambientales, a una PAC más verde, provocaría un enorme desequilibrio y produciría una brutal caída de renta de los productores y el consiguiente abandono de explotaciones tendría consecuencias muy negativas en términos económicos, sociales y medioambientales.

Por tanto, desde ASAJA queremos tener la confianza que en los meses de debate que se abren ahora, tanto los parlamentarios europeos como los ministros de Agricultura, actuales o futuros, sabrán afrontar sus responsabilidades para mantener el equilibrio presupuestario entre estados miembros y comarcas productivas, evitar el “enverdecimiento” caprichoso de la PAC, que provoca una fuerte merma de la rentabilidad de las explotaciones. Desde ASAJA les instamos a luchar por todos los medios para lograr una política agraria estable que garantice la continuidad de esta actividad en miles de pueblos y comarcas de Andalucía, de España y de Europa que tienen en la agricultura como el principal motor de su actividad económica.