La Guardia Civil ha decidido ampliar las investigaciones por un presunto fraude en el jamón ibérico en España ante la necesidad de nuevas inspecciones. Las actuaciones del cuerpo policial podrían alargarse hasta mediados o finales de febrero debido a la ejecución de nuevas inspecciones en nuevos establecimientos comerciales, ya que no solo se investiga a Carrefour sino también a Makro e, incluso, se colabora con la Europol por si el presunto fraude ha pasado las fronteras españolas, según han confirmado fuentes de la investigación a David Placer en Economía Digital.

Las actuaciones por la venta de jamón ibérico de bellota sin los precintos exigidos por ley comenzaron hace pocas semanas con la visita de agentes de Seprona a tiendas Carrefour de toda España. Los agentes levantaron actas que implican al principal distribuidor de jamones ibéricos de España, Comapa, tal como avanzó ese medio.

La necesidad de nuevas inspecciones, que se encuentran en pleno desarrollo, podrían prorrogar los trabajos hasta final de febrero

La investigación se ha extendido ahora a varias ciudades españolas y la Guardia Civil, que ha centrado en las Comandancias de Extremadura y Salamanca su investigación, también participa en las inspecciones internacionales que están siendo coordinadas por Europol. Las inspecciones también intentan medir el alcance del presunto fraude en los mercados internacionales.

Los agentes de Seprona tenían previsto finalizar las actuaciones a finales de enero, pero la necesidad de nuevas inspecciones, que se encuentran en pleno desarrollo, podrían prorrogar los trabajos al menos tres semanas más.

Las inspecciones, que comenzaron en Carrefour, se han extendido a establecimientos de Makro y a otras cadenas donde se venden los jamones de Comapa, entre los que se encuentran marcas como Oro de Granada, La joya del Jabugo y Aurum. El principal distribuidor de jamones ibéricos en España, Comapa, aseguró a este diario que la investigación de la Guardia Civil se inició porque algunas piezas de sus jamones no contaban con los precintos que exige la ley para garantizar la autenticidad del producto.

La empresa ha aportado sus argumentos a la Guardia Civil. Asegura que se cayeron los precintos por algún problema de manipulación pero la compañía descarta de forma rotunda que se traten de jamones de cebos y que se vendan como falsos ibéricos, tal como sospechan sus competidores.

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