La muerte de 9 caballos y el abandono de otros crea dudas sobre las explotaciones equinas

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       El caso más grave se ha producido en Bizkaia, donde Equo denunció en el juzgado de guardia de Bilbao la muerte por abandono de ocho caballos y el estado de desnutrición de otros diez en un terreno privado en lo alto de un monte de Gordexola.

      Además, el partido ecologista solicito a la Diputación Foral de Vizcaya el decomiso de los diez caballos supervivientes para salvaguardar su vida, ya que considera que necesitan cuidados veterinarios urgentes. Según ha denunciado la militante de Equo Ana Moreno por medio de un comunicado, hay cadáveres de caballos, algunos de ellos pequeños potros, esparcidos entre las zarzas y los hoyos, uno de ellos encima de una alambrada, y los animales vivos se acercan una y otra vez a un recipiente vacío, posiblemente esperando encontrar agua en su interior.

      Los cadáveres de los animales estaban en avanzado estado de descomposición y también se encuentran en el lugar restos óseos equinos. La Diputación de Bizkaia ya ha anunciado que abrirá un expediente sancionador contra el propietario de la explotación.

El caso más mediático en Cáceres

      Sin embargo, el más mediático de estos sucesos saltó el martes, cuando la Guardia Civil anunció la imputación a una persona del delito de maltrato animal por "desnutrición extrema" de varios caballos hallados en una finca del término municipal de Jarilla (Cáceres). Según informaban las agencias y la Oficina Periférica de Comunicación de la Comandancia de la Guardia Civil de Cáceres a través de un tuit, uno de los caballos hallados muertos, de nombre Cervantino, era el caballo utilizado en la serie Águila Roja, además de participar en otras ficciones televisivas nacionales como Tierra de lobos.

      Una denuncia interpuesta por un particular ante la Guardia Civil fue la que sirvió de detonante para la investigación llevada a cabo. En ella, se informaba de la existencia en esta finca de unos 15 caballos "en deficiente estado de carnes y deshidratación, por falta de alimentos y agua".

     A partir de estos datos, integrantes del Seprona de Plasencia, acompañados por un veterinario adscrito al Servicio de Sanidad Animal del Gobierno de Extremadura, realizaron una inspección ocular, en la que "hallaron el cadáver en estado de descomposición de un caballo, sin que se pudiera precisar la etiología de su muerte", según explicó la Guardia Civil en una nota de prensa.