La mujer rural pide reconocimiento, empleo, servicios y apoyo sector primario

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EFE.- Se trata, dicen en un manifiesto, de poner en valor el papel "fundamental" que la mujer desempeña para la supervivencia de los pueblos, ya que sin ella "el medio rural se masculiniza y envejece, despoblándose poco a poco y llevando a su desaparición", por lo que AFAMMER subraya que las administraciones públicas deben ser conscientes de ello, al igual que la sociedad.

AFAMMER reivindica así el papel de las mujeres en las nuevas políticas de desarrollo rural que se tienen que diseñar dentro de la Política Agraria Común (PAC) 2014-2020, apostando por que las mujeres jóvenes puedan permanecer en unos pueblos en los que cada vez haya más oportunidades.

Y es que el perfil de las mujeres que en España habitan zonas rurales indica que tienen más de 50 años, una tasa de empleo del 49 % frente al 84,4 % de los hombres y una tasa de corresponsabilidad entre hombres y mujeres que saca del mercado laboral a casi el 30 % de ellas, que tienen como principal actividad el trabajo doméstico no remunerado.

AFAMMER afirma asimismo que la mayoría de las mujeres que trabajan fuera del hogar tiene contrato eventual o está en la economía sumergida, lo que sitúa sus salarios entre los 400 y 1.000 euros, por debajo de los hombres, y además un 23,9 % tiene puestos de personal no cualificado mientras que un 25,3 % de los hombres ocupan puestos de dirección.

Por todo ello pide que se defienda la agricultura y la ganadería en las negociaciones de la PAC y que los fondos para el desarrollo rural sean independientes de ésta; que las mujeres puedan optar a la formación, las nuevas tecnologías y el empleo, también con iniciativas empresariales propias, para tener independencia económica e igualdad; y que se dote a las zonas rurales de transportes, infraestructuras y servicios.

AFAMMER reclama igualmente una conciliación de la vida laboral, familiar y personal, lo que implica disponer en zonas rurales de guarderías, centros de día y residencias para mayores; más recursos y servicios contra la violencia machista que en estas áreas se sufre "en mayor silencio"; y una mayor presencia de la mujer rural en los órganos de toma de decisiones políticas y económicas.