La norma de calidad recoge 3 denominaciones con el añadido 100% ibérico o sólo el de ibérico

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   Tanto la denominación de venta como la mención del porcentaje de raza ibérica deben incorporarse al etiquetado en el mismo campo visual que la marca comercial, según establece la nueva norma.

    Sobre el etiquetado, y para evitar la confusión del consumidor, no podrán utilizarse nombres, logotipos, marcas, imágenes, símbolos o menciones facultativas que puedan inducir a error con la denominación de venta, detalla el Ministerio.

    Por otra parte, se restringen las cargas ganaderas en las dehesas y se incrementan las superficies mínimas exigidas, por animal, en los sistemas de cebo para facilitar el desarrollo de los cerdos, en las mejores condiciones de "alimentación y bienestar".

    Además, se garantizará la conservación de la raza ibérica, mediante un mayor control de la genética de los animales reproductores y se han ajustado los días requeridos para la elaboración de los productos y los pesos de las piezas elaboradas o los pesos de los animales al sacrificio, para mejorar la calidad.

    La nueva norma potenciará los sistemas de control y de trazabilidad, tanto de los animales y su manejo y se potenciará la participación de la Entidad nacional de Acreditación (ENAC) en la verificación de las actuaciones de las entidades de inspección.

    Por último, el Gobierno refuerza la "mesa del ibérico" a la que se atribuyen las funciones de "coordinación y seguimiento del sector" y de "desarrollo de mecanismos de verificación en la aplicación de la norma", de tal forma que permita "conocer con precisión" el impacto de la norma en el desarrollo del sector.

    El proyecto de norma de calidad continuará, a partir de ahora, con la tramitación administrativa, que concluirá finalmente con su definitiva aprobación por el Consejo de Ministros.

    Para el Gobierno, la nueva norma de calidad contiene "una apuesta firme" por la mejora de la información al consumidor.

    El Ministerio busca así la simplificación de la norma, el refuerzo de los sistemas de control, la garantía de la conservación de la raza ibérica y del sistema productivo desarrollado entorno a la dehesa; y evitar a los productores e industriales nuevas inversiones económicas para adaptarse a la norma.