La PAC es la herramienta de la que se vale la UE para ayudar a sus agricultores y ganaderos. Tras años de desarrollo, se somete a revisiones y reformas periódicas para intentar mejorar sus objetivos. La próxima se inciará a primeros de año con una consulta a todo el sector europeo y el inicio de las negociaciones entre los Estados.

La PAC nació con un objetivo claro: ayudar a los agricultores y ganaderos de la Unión Europea a lograr y mantener la rentabilidad de sus producciones. Son las raíces la Política Agraria Común; una normativa que arrancó al inicio de la segunda mitad del siglo pasado en la que la idea de una Europa unida tras la II Guerra Mundial llevó a los países del Viejo Continente a concebir un plan de vida conjunto en el que progresivamente entraron en juego todos los aspectos socio-económicos.

Uno de ellos fue el agroalimentario, de especial importancia para asegurar la alimentación de la población europea. Y es ahí donde se vio la necesidad de evolucionar hacia un espacio de comercio único que trajera progreso y retos, como el de producir alimentos de forma armonizada. Para ello hubo que elaborar una política que ayudase a la agricultura de todos los países europeos de la forma más equitativa posible.

Una labor ardua que, sin duda, queda reflejada en las sucesivas reformas de la PAC: tanto las instituciones comunitarias como los Estados miembro, trabajan para seguir mejorándola y adaptándola a las evoluciones de los mercados y de la propia sociedad.

Preparados para la nueva reforma

Inmersos en la programación 2014-2020 de la PAC, la Unión Europea (UE) ya está empezando a hablar de una nueva reforma y de las ayudas que, todo indica, estarán cada vez más vinculadas a producciones que trabajen en aspectos como la sostenibilidad.

En España, las organizaciones agrarias y las cooperativas tienen un ojo puesto en la actual PAC y otro, en la futura. El director de Asuntos para la UE e Internacional de Cooperativas Agro-alimentarias, Gabriel Trenzado, defiende la tesis de que la política vigente ha planteado el debate sobre la volatilidad de los precios y el desequilibrio reinante en la cadena de valor.

PAC 2Pero considera que la próxima PAC no se puede quedar sólo en el debate, sino que tiene que poner en práctica medidas para luchar contra la volatilidad y conseguir reequilibrar la cadena, ya que ello pondría coto a los “grandes períodos” de bajos precios en origen que sufren los productores.

A esos dos aspectos, desde la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja), su director de Relaciones Internacionales, Ignacio López, añade la búsqueda de herramientas que permitan a los agricultores comunitarios competir en igualdad de condiciones con el resto del mundo o políticas que aseguren el relevo generacional.

Un objetivo para el que considera primordial que esas políticas implementen el uso de las nuevas tecnologías, que hagan al campo más atractivo para los jóvenes. E incluye la sostenibilidad ambiental, un elemento crucial en la futura reforma y que el productor “tiene que hacer valer”, ya que es uno de los principales interesados.

Sobre la PAC vigente, López no duda en apuntar que es “razonablemente satisfactoria” y pedir más tiempo para ver cómo se desarrolla.

Definición de ‘Agricultor activo’

Precisamente, uno de los puntos que suscitó más debate a la hora de negociar la actual programación de la política comunitaria fue la definición de ‘agricultor activo’ que determinase a quién deben ir a parar las ayudas.

pac 4Fue, sin duda, una de las grandes metas que se marcaron los ministros de agricultura de la UE, y el sector español cree que, aunque ha permitido una distribución más justa de los fondos entre los verdaderos agricultores profesionales, aún no se ha llegado hasta donde se tenía que llegar.

Así lo defiende, por ejemplo, el coordinador técnico de la Coordinadora española de Organización de Agricultores y Ganaderos (COAG), José Luis Miguel, quien duda de que desde la Comisión Europea se esté haciendo todo lo posible para fraguar un concepto claro de ‘agricultor activo’.

Según Miguel, la norma vigente no consigue “legitimar” lo que debería ser “el eje de la reforma”, es decir, la consolidación de un modelo alimentario, productivo, social y medioambiental sostenible.

En su opinión, la PAC actual “sigue obviando” el carácter estratégico del sector agrario; de ahí que solicite a Bruselas que reconozca su importancia para, a partir de ahí, “hacer políticas” que protejan al sector y “mantengan un medio rural vivo”.

La ganadería, también en la PAC

Desde la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), su secretario de Agricultura, Ignacio Senovilla, reclama que no se modifique el sistema de regionalización en la futura reforma para evitar más cambios e inestabilidad en la distribución de los fondos. Y se queja de que uno de los “problemas” son los sucesivos cambios en los criterios de reparto entre unas y otras programaciones.

PAC 3Senovilla subraya la importancia que la PAC tiene para la ganadería, un sector que también recibe fondos gracias, principalmente, a las ayudas asociadas. En su opinión, si no hubiera sido por ellas, el sector ovino, el caprino y gran parte del vacuno de carne “hubieran desaparecido”.

Por eso, es partidario de seguir manteniendo ese presupuesto y, si es posible, estudiar otras medidas para que la ganadería salga “mucho más fortalecida” en la PAC 2020.

Son múltiples intereses los que se han de satisfacer a través de la política agraria común, lo que hace que la PAC se asemeje a un puzzle, con miles de piezas y difícil de completar; un objetivo que se intenta alcanzar con cada reforma. 

(Texto: Juan javier Ríos / Efeagro)

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