La PAC vista desde Europa en comparación con el reparto que se hace en España

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    El problema de fondo del reparto de la PAC es simple: nadie quiere perder dinero y el concepto de solidaridad entre comunidades se deja para los discursos, pero no en la negociación. Cada gobierno regional, cada organización agraria, cada sector reclama lo que le favorece o lo que cree que se merece sin importarle de dónde saldrá el dinero y quién puede perderlo, porque la hucha europea tiene lo que tiene y no da para más.

     Incluso esta misma semana, el Ministerio salía a la palestra para insistir que las dotaciones financieras de los regímenes de ayuda directa a los agricultores en el marco de la PAC iban a ser las mismas que las actuales, aunque se aplique esa reducción del 8,6% al ajuste del Pago Único de forma lineal.

    Y todo porque cada vez hay más voces que se quejan del reparto, porque hay elecciones europeas a la vuelta de la esquina con un Arias Cañete con muchas posibilidades de ser el candidato y, sobre todo, porque pasa el tiempo y el reparto se debe cerrar definitivamente. Eso hace que se mire hacia Europa a su forma de repartir sus fondos para buscar ‘argumentos’ propios.

Alemania pago básico por hectárea

     Así, por ejemplo, el valor de los derechos de pago básico del régimen de la nueva PAC en Alemania se establecerá en cuantías uniformes por hectárea en toda su superficie agraria útil, incluida la totalidad del sector de frutas y hortalizas, aplicando un proceso de convergencia que culminará en valores iguales en todo el ámbito nacional en 2019.

    El valor de los derechos de pago básico se calculará anualmente a partir de la dotación nacional para pagos directos, cifrada en 5.187 millones de euros en 2015, descontando las cantidades destinadas al pago por prácticas beneficiosas para el clima y el medio ambiente, la ayuda a las primeras 46 hectáreas por explotación y el pago adicional para jóvenes agricultores de 50 euros por hectárea para las primeras 92 hectáreas.

    Por contra, ya hay quien recuerda que el Gobierno español acaba de comunicar un recorte del ‘pago único’ del 8,46%, que en el caso de los productores de frutas y hortalizas supone una nueva discriminación, al ser los que menos reciben y en muchas producciones no reciben nada. Además, con esta reducción aumentará la lista de los agricultores españoles que se quedarán sin derecho a recibir nada, por corresponderles una asignación menor de 300 euros al año.

Francia, sin ayudas acopladas

     Otro caso se ha venido sonando es que el Ministerio de Agricultura francés ha anunciado oficialmente que las ayudas a la calidad del tabaco se incorporarán a los derechos de pago básico de los productores, para amortiguar algo la bajada de ayudas al sector. De esta forma, las ayudas acopladas que desaparecen en Francia se incorporarán al valor inicial del pago básico de los productores que las venían recibiendo

    Esta es una decisión opcional para los Gobiernos nacionales. Así se recuerda que España podría hacer uso de la misma posibilidad, en coherencia con el objetivo político de que las cosas cambien lo menos posible, que se podría extender también a las ayudas a la calidad del algodón, a las del programa de rotación de cultivos herbáceos de secano y a la parte de las ayudas a la vaca nodriza que se desacopla, sumando en total más de 200 millones de euros.

     De igual forma, se pone el acento en que en Francia un joven agricultor que qiuere iniciar su andadura en el sector recibe una ayuda de 120.000 euros, mientras que en España sólo alcanza entre los 35.000 o los 40.00 euros, cuando llega el dinero, en función de la comunidad autónoma.

Países nórdicos y EEUU en la ganadería

    En materia ganadera y, en especial ante el final de la cuota láctea, se reseña que otros países, principalmente los del norte, ya han dado pasos a la tarifa plana por hectárea de tierra gestionada correctamente, eso sí, desde el punto de vista medioambiental. lo que para el sector ganadero español parece que es el que camino que se debería seguir.

    Incluso, hay quien ve cómo en el centro y norte de Europa las grandes cooperativas lácteas han apretado el acelerador y ya están aumentando la producción ante el final de la cuota láctea. Mientras que si se fijan en EEUU y la recién aprobada Farm Bill, el equivalente a la PAC europea, la comparativa todavía escuece más. Mientras en la UE todavía se pelean por conseguir las últimas migajas de un modelo de ayudas directas y se saca pecho por haber aumentado las ayudas acopladas, en EEUU se ha apostado por eliminarlas y garantizar una renta mínima a los ganaderos mediante un sistema de seguros.

Nadie contento

    En definitiva, nadie parece estar contento con lo que hay en España y cada cual mira con deseo lo que hace sus vecinos, aunque sea de forma puntual, ya que nadie ene este país quería la tasa plana, hasta que el nuevo reparto a afectado su propio cultivo,

   Y eso sin olvidar que ni la agricultura española (primer productor mundial de aceite, de vino, granero europeo de frutas y hortalizas,….) nada tienen que ver con la de los otros países comunitarios. Pero a la hora de recibir dinero, nada importa, siempre que llegue. Y mucho menos asumir que, incluso en el tema de la PAC, las comparaciones son odiosas.