La pérdida por la lengua azul en Córdoba será de 37 millones si la Junta no compra vacunas

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      La urgencia está además en que a medida que pasan los días la situación se empeora y en que hay que poner dos dosis con un intervalo de 21 días para poder mover los animales.

     Por ello, la sectorial de ovino de ASAJA Córdoba acordó solicitar un plan de acción en el que se contemplen fechas de encargo de vacunas y fechas reales en las que el ganadero dispondrá de ellas.

     Obviamente la sectorial entiende que el gasto ha de ser sufragado por la Administración, como ocurrió hace unos meses con la vacunas de Sevilla, Cádiz, Huelva y Málaga -hoy sin problemas por ello-, ya que entra dentro del plan de erradicación a nivel europeo "y los ganaderos cordobeses no son culpables de que el mosquito que trasmite la enfermedad se traslade desde Marruecos". Y si la vacunación es fundamentalmente para que no se propague al resto de países y mantener a salvo el resto de cabañas, no han de soportarla solo unos pocos ganaderos.

Las vacunas que había se las ha llevado Castilla-La Mancha

    Igualmente, se ha destacado que la situación que existe con los nuevos brotes de lengua azul y valoraron que, de no actuar la Consejería de manera urgente, la declaración de Córdoba dentro de zona  de restricción, sumado a la falta de vacunas por la falta de previsión de esta Consejería -las escasas 350.000 dosis que había las ha adquirido Castilla y la Mancha a pesar de que declaró el foco mas tarde-, podría ocasionar perdidas solo en Córdoba de mas de 37 millones de euros.

     Para el calculo de esta cantidad se han tenido en cuenta datos de animales vivos que Córdoba exporta a otras CCAA -solo en 2012 esta cantidad fue de 285.371 animales- y exportaciones al extranjero, contabilizando además el bovino que también se vería afectado por el movimiento.

     Según una reciente instrucción de la Dirección general de la Producción Agrícola y Ganadera, el movimiento fuera de al zona restringida de ovino y bovino esta prohibido, solo se abre una puerta a explotaciones que, tras hacer una prueba demasiado cara para el ganadero, resulte negativa o se vacunen. Estas restricciones finalizarían a mediados de diciembre y, según bajaran las temperaturas, ya que el mosquito, vector de la enfermedad, muere en esas condiciones.

      Pero, cuando pasa el periodo de bajas temperaturas establecido hasta el 15 de mayo aproximadamente, el ganadero que no haya vacunado no podrá mover animales, es decir no podrá vender y además tendrá que alimentar en la explotación, con los costes que esto supone -que no han sido tenidos en cuenta para el cálculo de las pérdidas-.