La producción de la carne de pollo se desploma hasta un 35% por culpa de los bajos precios

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       Los precios “ruinosos” del pollo son la principal causa de la caída de producción, según UPA. Las" malas prácticas de la gran distribución, que banalizan el pollo al usarlo como reclamo para los consumidores", provocan que el precio se mantenga entre 2,15 y 2,18 euros/Kg., mientras que el coste de producción medio se sitúa, según el Observatorio de Precios del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medioambiente, en 2,70 euros/Kg.

     Estos datos demuestran, en opinión del sector productor, que no existe “ningún margen de ganancia” para la mayor parte de la cadena de valor, a excepción de la distribución final de la carne de pollo. Por eso muchas empresas están apostando por el aumento de las exportaciones de huevos para incubar a destinos como Alemania o Países Bajos o incluso Rusia. Según los datos de Aduanas, las exportaciones de huevos para incubar desde España aumentaron un 13% en 2014 respecto al año anterior.

Preocupación de los avicultores sobre el futuro de sus explotaciones

     Los datos de consumo de pollo tampoco permiten ser optimistas a los ganaderos. El Panel Alimentario ha confirmado un nuevo descenso de consumo de carne de pollo, cercano al 2,5%, que sigue perdiendo peso frente a otras producciones como el pavo o el pato.

    “Los avicultores están muy preocupados por el futuro de sus explotaciones”, aseguran desde UPA, al tiempo que reclaman que se detenga de inmediato el uso del pollo como reclamo en la gran distribución. “El sector productor cada día tiene que cumplir más requisitos sanitarios o medioambientales, y sus ingresos disminuyen constantemente”, afirman.

    En 2014, UPA ya denunció ante la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA) las prácticas llevadas a cabo por las empresas de la gran distribución, y está a la espera de conocer el resultado de dichas investigaciones. En dicha denuncia la organización aportó un detallado análisis en el que se demostraba cómo las diferentes empresas seguían patrones de comportamiento calcado, lo que podría derivarse en un “presunto acuerdo de fijación de precios al consumidor”.

(Foto: Archivo UPA)