El alcalde de Vila-sana, Joan Sangrá, está convencido de que la recuperación ha dinamizado la vida de la localidad, y tras constatar la apertura de bares, restaurantes y casas rurales, asegura que "la gente está contenta; hasta el ambiente del pueblo ha cambiado".

     En declaraciones a EFE, Sagrá ha subrayado que los recursos naturales se han convertido en el motor de desarrollo que complementan el sector agrícola, lo que a su juicio ha motivado que la juventud "se vuelve a quedar en casa" estimulada por las nuevas iniciativas que están surgiendo relacionadas con el turismo de naturaleza y rural.

Una desecación para destinar el espacio a terrenos agrícolas


     Amparada en muchos casos por las leyes, la desecación de lagunas, marismas y terrenos pantanosos fue una práctica muy habitual -incluso subvencionada- durante el siglo XX, y la del Estany de Ivars i Vila-sana la acometió una empresa que ejecutó (entre 1948 y 1951) un proyecto llamado "de saneamiento" y que vendió las tierras para la explotación agrícola en contra de la voluntad de los vecinos.

     La contestación popular y las iniciativas para inundar la laguna han sido constantes, y en 2002 se constituyó el Consorcio del Estanque, en el que están representados la Generalitat de Cataluña, la Diputación de Lérida, el Consejo Comarcal de Pla d’Urgell, los ayuntamientos de Ivars y de Vila-sana y la Universidad de Lérida.

     El consorcio impulsó la restauración del lugar, que se ejecutó entre 2003 y 2005, hasta convertirlo en el estanque interior más grande de Cataluña y en un lugar idóneo para la nidificación y reproducción de muchas especies y para el reposo y alimentación de numerosas aves migratorias.

La voluntad popular ayudó a dar marcha atrás al proyecto y lograr su recuperación


     Para el alcalde de Ivars, Ramón María Guiu, la voluntad popular "siempre" fue la de restaurar el estanque para recuperar lo que él considera "un patrimonio histórico" y "un signo de identidad" para las poblaciones situadas a sus orillas.

     Guiu ha subrayado a EFE que la rápida recuperación de la flora y de la fauna "nos ha sorprendido a todos, porque ha sido un éxito total", y ha destacado que la laguna es en la actualidad un espacio natural en el que se pueden contemplan algunas especies -sobre todo aves acuáticas- muy difíciles de encontrar en otros lugares.

     Tras el agravio consumado a mitad del siglo XX, los habitantes de Ivars y de Vila-sana han recuperado este lugar -que se utilizó históricamente para muchos festejos populares y familiares-, salpicado hoy de áreas para atender a los visitantes, de miradores, observatorios de aves, pasarelas de madera, zonas de recreo y descanso y embarcaderos, y sus dirigentes exhiben cómo la conservación avanza de la mano del desarrollo.

     El director técnico del Consorcio del Estanque, Toni Costa, ha calificado de "espectacular" la transformación del lugar y la recolonización natural que se ha producido, y ha señalado que la laguna se ha convertido en un punto de referencia para los ornitólogos.

Un equlibrio entre las actividades para potenciar el mundo rural


      Toni Costa apunta cuál puede ser la clave del éxito: "la gestión del espacio natural está centrada en hacer compatible el equilibrio entre las actividades de ocio y turísticas con las de conservación; y disponemos de un plan que garantiza que los usos siempre tendrán en cuenta la prevención y el principio de conservación".

     La laguna está registrando unas 40.000 visitas anuales sin que se hayan producido impactos ambientales importantes, por lo que Toni Costa cree que están logrando ese equilibrio entre desarrollo y conservación.

     Pero además la "etiqueta" que ahora tienen de Red Natura 2000 es a su juicio un instrumento "imprescindible", porque certifica la calidad de sus recursos naturales, pero también porque "estimula" el esfuerzo que deben hacer para conservar esos recursos y también para mejorar la calidad de vida de las poblaciones que viven junto a ellos.

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