La UE autorizará el cultivo de un nuevo maíz transgénico

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EFE.- Los Estados miembros no consiguieron reunir la mayoría necesaria ni para rechazar ni para autorizar el cultivo de ese maíz.

La legislación europea prevé que, en esos casos, corresponde a la CE tomar la decisión.

En el consejo de ministros de Asuntos Generales donde se trató el asunto, 19 países votaron contra la autorización del cultivo de ese maíz: Francia, Italia, Hungría, Grecia, Rumanía, Grecia, Polonia, Holanda, Austria, Bulgaria, Croacia, Chipre, Dinamarca, Irlanda, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Eslovaquia y Eslovenia.

En el extremo opuesto, España, Reino Unido, Finlandia, Estonia y Suecia se mostraron favorables, y cuatro Estados miembros se abstuvieron (Alemania, Portugal, República Checa y Bélgica).

Durante el debate, países como Francia y Hungría argumentaron que, dado que buena parte de la opinión pública europea se declara contraria a los transgénicos, sería contraproducente dar luz verde a la autorización planteada por Bruselas, de cara a las próximas elecciones europeas.

El comisario de Sanidad y Consumo, Tonio Borg, calificó de "contradictorio" el oponerse al cultivo de un transgénico que, sin embargo, está autorizado en los piensos y alimentos importados por la UE de terceros países.

Además, criticó que muchos Estados miembros califiquen de incompletas las seis evaluaciones de riesgo llevadas a cabo por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) sobre el maíz 1507, que concluyen que ese transgénico no implica riesgos.

"No podemos tener opiniones de la EFSA a la carta, aceptando aquellas con las que estamos de acuerdo pero rechazando las que no nos gustan", señaló.

Algunos Estados miembros reclamaron a la CE la retirada de la propuesta para aprobar el transgénico algo que, según fuentes comunitarias, no es posible hacer una vez el asunto ha sido tratado por el Consejo.

La Comisión, por tanto, deberá adoptar la propuesta, ya que "no tiene opción" según la legislación comunitaria.

Todavía no se conoce la fecha en que esa adopción se producirá, indicaron las fuentes.

La organización ecologista Greenpeace alertó en un comunicado de que "si la CE autoriza el cultivo a pesar de la oposición política y de las preocupaciones por el impacto ambiental, estaría actuando de manera ilegal".

"La Comisión no puede ignorar las inquietudes científicas, políticas y legales de una amplia mayoría de países y de dos tercios del Parlamento Europeo y apoyada por la mayoría de ciudadanos europeos", consideran los ecologistas.