La Unión cree que la destilación obligatoria castiga al sector sin reactivar los mercados

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     En todo caso, de llevarse a cabo, la Unión considera indispensable, que tanto el vino destinado a la quema como el alcohol obtenido para usos industriales se marquen por cualquier procedimiento que garantice que ni uno ni otro se desvían a los mercados normales.

      “Los mismos que hace 10 meses se felicitaban de haber colocado a España como primer productor mundial, hoy castigan al sector precisamente por ese motivo. Algo no funciona bien cuando se permite que una buena cosecha suponga un drama para los viticultores y para sus cooperativas” ha expresado Joan Santó, responsable de la sectorial vitivinícola de la Unión de Uniones.

      “Ahora es fácil cargar las tintas contra los viticultores; pero nos limitamos a buscar la rentabilidad de nuestras explotaciones con las normas que marca la Política Agraria y en los mercados que esas normas definen”. Se refiere Santó a que las autoridades y administraciones públicas deciden la Organización Común del Mercado, la desaparición de los derechos de plantación, la apertura de mercados a caldos que no cumplen las exigencias europeas, el mantenimiento de la chaptalización y los impuestos que gravan los inputs y las producciones, por ejemplo.

La autorregulación no servirá si no se "controla la llegada de vino de terceros países"

     La Unión va a estudiar con detenimiento otras medidas propuestas por el Ministerio como la vendimia en verde y la regulación de rendimientos. No obstante, cualquier esfuerzo de autorregulación del sector será inútil si no se ejerce, mediante la adecuada  trazabilidad, un seguimiento de las importaciones de vinos procedentes de terceros países, innecesarias en un mercado excedentario y con caldos de todo tipo y precio, pero que tienen un comportamiento hostil sobre el mercado interior y exterior y cuyo circuito comercial no se identifica.  

      Por otro lado, la Interprofesional que el Ministerio está promoviendo y tal y como se está gestando no es garante en absoluto de un mejor funcionamiento de la cadena en el sector. “Si quienes quieren arrogarse la representación de los viticultores en esa interprofesional son los mismos que, sin consultarles, han dado el pláceme a la destilación obligatoria del Ministerio, miedo nos da lo que puedan aprobar si es que esa interprofesional llega a constituirse” ha concluido Santó, apuntando además que “desde luego, a nosotros, no nos representan”.