Las cremas solares, tóxicas para el fitoplancton marino

0
17

EFE.- A pesar de estar diseñados para permanecer adheridos al cuerpo, algunos componentes de las cremas solares se diluyen durante el baño y se convierten en contaminantes, señala la fuente. La investigación del CSIC revela que estos productos liberan una cantidad importante de sus componentes al mar, los cuales tienen consecuencias ecológicas sobre el ecosistema costero marino. El trabajo, en el que también ha participado la Universidad de Valencia y que ha sido publicado en la revista PLOS ONE, ha analizado el impacto de los protectores solares sobre los ecosistemas marinos en aguas costeras de la isla de Mallorca. Su responsable, el investigador del CSIC en el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (centro mixto del CSIC y la Universidad de las Islas Baleares) Antonio Tovar ha explicado a Efe que las cremas solares “pueden tener un efecto ambiental considerable en las zonas de intensa actividad turística”. Los análisis llevados a cabo durante el estudio señalan la presencia de compuestos procedentes de estos cosméticos, principalmente localizados en la microcapa superficial del agua marina. Las máximas concentraciones de estos químicos aparecen entre las 14.00 horas y las 18.00 horas, unas horas después de que tenga lugar el pico máximo de bañistas como resultado de un proceso acumulativo de dichas sustancias. Durante dicho periodo, el nivel de estos compuestos químicos puede llegar a ser entre un 60% y un 90% superior a los valores de referencia observados por la noche y a primeras horas de la mañana. Tovar ha destacado que dichos experimentos demuestran que algunos de estos productos “podrían extenderse también a otros componentes del ecosistema como crustáceos, algas y peces”. El análisis de más de una docena de protectores solares comerciales demuestra, también, que además de los compuestos químicos, las cremas solares también liberan otros elementos como el nitrógeno, el fósforo y el silicio. Dichos compuestos pueden actuar como nutrientes y estimular el crecimiento de las comunidades de algas, y aunque a priori “no parece nocivo, sí puede alterar la dinámica del ecosistema”, ha señalado a Efe el científico.