Las exportaciones del cava catalán compensarán las pérdidas del mercado nacional

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    Las ventas de cava, entre los años 2000 y 2011, oscilaron entre los 90 y los 100 millones de botellas y las exportaciones, "en línea de ascenso continúo", superarán los 142 millones de botellas de 2011 y compensarán, "con creces", la caída estimada para España.

    En el mercado español, en los últimos años, se percibe un cambio en las tendencias de consumo, que ha caído en restauración y se ha incrementado en el canal alimentación. "El consumo se desplaza hacia las fiestas familiares y reuniones de amigos", pero en el hogar, ha precisado Amat.

    Según ha precisado, este cambio ha ido parejo a una modificación de las tendencias de consumo; el cava ya no se ve solo como una "bebida de fiesta o de postre", que también, sino como un vino versátil, "ideal para el aperitivo", pero capaz de acompañar una comida de principio a fin y de combinar, "como un cava de más crianza", con platos de carne.

    En estos últimos cinco años, se percibe así una paulatina desestacionalización de las ventas, y si antes en el último trimestre, de cara a la Navidad, se realizaba el 60 % de las ventas, "en este momento, suponen el 40 % y el otro 60 % se produce en el resto del año", según Amat.

    El mercado de exportación del cava goza de buena salud, a su juicio, y mercados tan importantes como Alemania -el primero para el espumoso español-, Reino Unido o Bélgica "funcionan muy bien, con incrementos importantes". Además, Estados Unidos, cuyas ventas sufrieron un parón, se recuperarán y aumentarán, al igual que las de Japón.
 
   Por otro lado, Amat ha apuntado que países nórdicos como Noruega, Suecia y Finlandia "consumen mucho cava y tienen muchas ganas de conocer el producto" y que, en general, en exportación se paga además un precio superior por el cava que en el mercado nacional.

    En este sentido, ha aludido a la publicación especializada "Decanter" que, en un reportaje sobre espumosos, resaltó al cava como un gran competidor del champán, con unos precios "correctos" que oscilaban entre los 12 y los 24 dólares (9 y 19 euros, respectivamente) de venta al público, el más barato y más caro de los cavas analizados.

    Cotizaciones que contrastan con los precios medios del mercado nacional que rondan los 5 euros, en salida de bodega, pero sobre todo con los cavas de marca blanca, entre 2 y 2,5 euros, que se venden en la distribución y que, a su juicio, "hacen mucho daño al sector".

    En su opinión, con unos precios de coste muy ajustado son cavas jóvenes, cuyos vinos base no son los que se utilizarían en la mayoría de las bodegas y con el tiempo mínimo de elaboración exigido por el Consejo Regulador.

    No obstante, ha confiado en que esta práctica, que en ocasiones se aprovecha para sacar excedentes del mercado, vaya desapareciendo, porque, además de no dejar margen, perjudica según su criterio a la imagen de calidad del cava.