Golomb y su coautor realizaron un estudio a adultos que no habían sido diagnosticados con enfermedades del corazón, incluyendo a hombres de 20 años y mujeres posmenopáusicas. Los participantes completaron un cuestionario dietético y los investigadores estimaron su consumo de grasas trans. Para evaluar su memoria, se les presentó una serie de 104 tarjetas con palabras y tenían que indicar si cada palabra era nueva o repetida de una tarjeta anterior.

     Los científicos vieron que entre los hombres menores de 45 años de edad, aquellos que comían más grasas trans mostraron notablemente peor rendimiento en la prueba de recordar palabras, una asociación que se mantuvo con fuerza incluso tras tener en cuenta la edad, la educación, el grupo étnico y la depresión.

Cada gramo adicional de grasas trans se asoció con una reducción de 0,76 palabras recordadas

    Cada gramo adicional de grasas trans consumidas al día se asoció con un estimado de una reducción de 0,76 palabras recordadas correctamente. Para los que tomaban la mayor cantidad de grasas trans, esto se tradujo a un estimado de 11 palabras menos en comparación con los adultos con menor ingesta de grasas trans. El número medio de palabras recordadas correctamente era 86.

    "Los alimentos tienen diferentes efectos sobre el estrés oxidativo y la energía de las células", dice Golomb. En un estudio anterior, estos expertos descubrieron que el chocolate, un alimento que es rico en antioxidantes está vinculado a una mejor memoria de palabras en adultos jóvenes y de mediana edad. En este trabajo, se analizó si las grasas trans, que son prooxidantes y están vinculadas de manera adversa a la energía celular, pueden mostrar el efecto contrario

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