Las productores ecológicos catalanes celebran la Semana Bio

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EFE.- El responsable de esta explotación, Joan Duran, ha explicado a EFE que la producción ecológica ha permitido recuperar un negocio, que se ha adaptado a las exigencias de Europa.

Ramonich dispone de la certificación que extiende la Generalitat a través del Consejo Catalán de la Producción Agraria Ecológica (CCPAE).

Joan Duran cuenta actualmente en su negocio con más de trescientos cerdos que cumplen con la normativa europea, que pasa por descartar animales enjaulados, permitir que sus habitáculos tengan siempre salida abierta al exterior, alimentación con pienso ecológico y que las zonas de descanso dispongan de una superficie acolchada con paja.

Duran ha explicado que una explotación de dimensiones reducidas como la que gestiona no era rentable cuando se dedicaba a la alimentación convencional, pero que lo es después de integrarse al sector ecológico.

Ramonich es una de las ocho granjas porcinas que se dedican en Cataluña a la producción ecológica y que cuentan con el correspondiente sello CCPAE.

La alimentación de estos cerdos procede de campos en los que no se utilizan ni herbicidas, ni transgénicos, ni abonos químicos, según explica Joan Duran.

La Generalitat establece controles de todas estas normativas realizadas por un técnico al menos una vez al año y entra en detalles tan específicos como que las madres pasen al menos cuarenta días con las crías.

Joan Duran ha destacado, además, que las exigencias europeas permiten el uso de antibióticos en los animales, “pero nunca de forma preventiva”.

El bienestar de los cerdos, su densidad en el espacio de la granja son otros de los parámetros que contemplan los técnicos que deben certificar la condición de ecológica de una explotación.

Una vez emitido el informe favorable, las granjas están sometidas a otros tipos de control como el que completa la cadena y que se realiza a muestras de carne en el matadero.

Los productores esperan incrementar el conocimiento sobre este tipo de alimentación con la organización de la Semana Bio, aunque sus ventas han subido un 44,5 por ciento desde 2006 a 2013.