Los agentes rurales que hacen inspecciones de caza han empezado este sábado 28 a patrullar armados, con chaleco antibalas y en grupos de tres. Se trata de una medida de emergencia provocada por el asesinato de dos guardas en manos de un cazador el pasado sábado en Aspa, en el Segrià.

Quince dotaciones han empezado a operar con estas precauciones en Cataluña, que hasta ahora sólo se usaban en los controles antifurtivos, donde se consideraba que el riesgo era mayor.

Josep Antoni Mur, inspector jefe de los Agentes Rurales, ha destacado que no se trata de una medida definitiva, sino que tan sólo es una medida temporal, de urgencia, que se ha aprobado tras una reunión de emergencia realizada en estos último días. Ha anunciado que en esta reunión se acordó crear una comisión de expertos que es la que establecerá el tipo de medidas de seguridad que tendrán que tomar, definitivamente, los agentes rurales en cada uno de sus operativos.

El Síndic de Greuges, Rafael Ribó, ha abierto una actuación de oficio sobre las condiciones de seguridad de los Agentes Rurales. También ha afirmado que encargará una investigación sobre la concesión de permisos de armas. Ribó ha asegurado que su obligación es intervenir, porque eso afecta a la seguridad de los funcionarios en el ejercicio de sus funciones.

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