Los apicultores exigen ayudas agroambientales tras una campaña muy negativa

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EFE.- El responsable del sector Miel de COAG de Extremadura, Paulino Marcos, ha explicado a Efe que los apicultores están pendientes de que la Consejería de Agricultura pague estas ayudas destinadas por el beneficio agroambiental de los apicultores a la dehesa y territorios extremeños.

Los apicultores piden este pago “cuanto antes, en menos de 15 días”, y advierten de que en caso contrario se reunirán en una asamblea donde se hablará “de qué medidas podíamos llevar a cabo”.

Ha recordado que se trata de unas ayudas que “ya se deberían haber cobrado desde hace mucho tiempo” y que coincide con dos años de campañas negativas en la comunidad.

La producción de miel de primavera será este año solo de un 25 por ciento respecto a una campaña normal y en polen no se llega al 50 por ciento, a lo que se une que los apicultores no han podido repoblar la cabaña de enjambres.

Se trata de un momento “catastrófico”, pues no se han podido repoblar las colmenas muertas, pese a que la mortandad fue más baja que otros años, ha señalado.

Los apicultores de la comunidad extremeña exigen este pago de forma “inmediata” pues deben comenzar a hacer la trashumancia, para la que necesitan liquidez para “correr con los gastos” que ésta conlleva.

Ahora, las “esperanzas” están puestas en poder recolectar las mieles oscuras en Castilla y León y el sur de Galicia, además de la trashumancia hacia Sevilla y Cádiz en el caso de la provincia pacense.

“Si no se hace la trashumancia se ha cerrado el año y con las cifras aportadas en Extremadura sería catastrófico”, ha indicado el máximo responsable del sector Miel de COAG en Extremadura.

Los descensos en la campaña de miel de este año se han producido por el intenso calor y la ausencia de lluvias que ha experimentado la comunidad extremeña durante las últimas semanas, que frustraron las buenas previsiones iniciales de principios de marzo.

Con las abundantes precipitaciones de invierno, se preveía una buena campaña debido a la floración de los campos, que se vio truncada con la llegada del calor desde mediados de marzo, que hizo que las flores se quedaran sin néctar.