Los exportadores marroquíes ven en el veto ruso un negocio mientras la CE se lo piensa

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      Marruecos , sin embargo, no quiere esperar y ya ha comenzado a hacer  los deberes en busca de negocios. Así Sentisi dijo que las mayores oportunidades que se presentan al país son en productos agroalimentarios, pesca y cuero. Incluso ha recordado que el rey Mohamed VI tiene prevista una visita a Rusia el próximo otoño, en la que la posibilidad de fortalecer los intercambios comerciales puede presentarse de forma más oportuna que nunca.

Marruecos busca ser un exportador directo y no tener que pasar como ahora por Europa


      Con respecto al cuero, explicó que actualmente muchos zapatos fabricados en Marruecos son comprados por clientes de la UE y reexportados después a Rusia, con lo que el embargo podría permitir a Marruecos exportar directamente y tener mayores márgenes de beneficio.

      El presidente de la Asmex admitió que hay varias trabas que dificultan el flujo comercial con Rusia: por un lado, la existencia de una sola línea marítima directa (desde Agadir) con un puerto ruso; por otro, los diferentes impuestos y tasas de entrada para el mercado ruso.

      En la actualidad, el volumen de intercambios comerciales entre Rusia y Marruecos es bajo, en torno a los 18.000 millones de dirhams (1.600 millones de euros) anuales, de los que solo 2.000 millones de dirhams corresponden a ventas marroquíes.

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       En la otra cara de la moneda, la primera reacción de la Comisión Europea ha sido advertir a Rusia de que se reserva el derecho "a tomar medidas" contra el embargo ruso, aunque a no quiso revelar en qué podrían consistir o si tiene base para acudir de nuevo a la Organización Mundial del Comercio (OMC), como hizo en abril por el veto de Moscú a la importación de carne de cerdo de la Unión.

     Rusia tomó entonces esta medida por casos aislados de fiebre porcina africana, alegando motivos de seguridad alimentaria, mientras que ahora ha impuesto el veto para "garantizar la seguridad" de la Federación.

      La CE creará el lunes como primera medida un grupo de trabajo para analizar el impacto del veto ruso en cada sector afectado y evaluar cómo apoyar de la mejor manera posible a los agricultores. También celebrara el jueves en Bruselas una reunión con los Estados miembros a nivel de expertos a fin de analizar la evolución de los mercados en estos primeros días de prohibición.

Ciolos piensa más en nuevos mercados que en compensaciones a los países


      De momento, la CE considera que es demasiado prematuro hablar de compensaciones porque confía, en palabras del propio Ciolos, en que el sector agrícola "se reoriente rápidamente hacia nuevos mercados y nuevas oportunidades" para limitar el efecto negativo del veto, aunque esta transición también pueda requerir ayudas.

      Las primeras estimaciones del posible impacto de la prohibición rusa a las importaciones ascienden a unos 5.252 millones de euros para el conjunto de la UE, según las exportaciones en 2013 de los productos vetados, de los cuales 5.098 millones corresponden a productos agroalimentarios y, 154 millones, a pesqueros.

     Se trata de "menos de la mitad de todas las exportaciones agrícolas de la Unión a Rusia" el año pasado, que ascendieron a 11.865 millones de euros, se esfuerza en subrayar la CE. Ello a su vez "sólo" supone el 9,9 % de todos los envíos de este tipo de productos al exterior (119.791 millones de euros).

     Además, recuerdan desde la Comisión, parte de los 5.252 millones de euros se refiere a productos ya vetados por Rusia anteriormente (como la carne de cerdo y frutas y verduras polacas).

      En el lado ruso, la medida también tendrá su impacto, porque la Federación es "un país importador neto", recuerdan en la Comisión. El centro de estudios Open Europe calcula que las importaciones de productos agrícolas por parte de Rusia ascienden al 13,3% de todas sus importaciones.

      Para los rusos las consecuencias serán probablemente unos precios más altos (impulsando la inflación) y menos elección en la cesta de la compra, aunque Rusia pretende compensar la pérdida de los productos comunitarios y de los otros países vetados con importaciones desde Latinoamérica.