Los ganaderos andaluces deberán abonar las vacunas de la lengua azul y cobrarlas en 2016

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      El representante de sectores ganaderos de COAG Andalucía, Antonio Rodríguez y el responsable del sector ovino de COAG, Juan Antonio Marchena, ha reunido con el director general de la Producción Agraria de la Junta de Andalucía, Rafael Olvera, para tratar esta Orden y ambos han manifestado su oposición a la propuesta de financiación de la Consejería, en la que traslada a los ganaderos la responsabilidad de comprar las vacunas y carga sobre ellos el coste total de la implantación de ésta.

    En palabras de Antonio Rodríguez, “aunque se fije ese porcentaje de financiación, los ganaderos van a tener que adelantar el dinero que luego se supone que recuperarán a lo largo del año 2016, aunque no se sabe con seguridad, pues los pagos a las ADSG se ven reducidos cada año por la reducción del presupuesto para sanidad animal, y por otro lado deben hacer frente al coste total de la aplicación de la vacuna”.

Esta decisión representa un coste añadido a las explotaciones

      Durante la primera campaña de las cuatro obligatorias, cada ganadero tendrá que vacunar y revacunar de ambos serotipos a todos los animales sensibles mayores de 3 meses, lo que se traducirá en un aumento sobrevenido de los costes en las explotaciones que aún no se puede determinar, a falta de conocer el importe de la vacuna.

     Por este motivo, COAG Andalucía demanda un mayor apoyo en la gestión de la enfermedad de la lengua azul, "pues si la Administración se hiciera cargo, tal y como viene ocurriendo, se abarataría el coste en la compra conjunta de alrededor de 7 millones de dosis. No es de recibo que la Consejería de Agricultura se  desvincule de esta forma de la sanidad animal y de un sector ganadero que ha demostrado su seriedad y buen hacer en el cumplimiento de los Planes de Erradicación de Enfermedades Animales, a pesar de que los recortes presupuestarios de los últimos años en el ámbito de la sanidad animal comprometen este esfuerzo", según señala en una nota.

    A juicio de esta organización, la gestión de la lengua azul tiene que ser planificada junto al sector y a largo plazo "puesto que el control y erradicación de la enfermedad entraña una gran dificultad al implicar mosquitos como vectores que, por las condiciones climáticas y situación geográfica andaluzas, tienen una amplia distribución y constante presencia en nuestro territorio. Los ganaderos no tienen por qué hacerse cargo en solitario de una enfermedad que no está en su mano evitar".

     Por último, la organización agraria recuerda que no se puede olvidar que Andalucía es frontera sur de la UE y actúa como barrera frente a la entrada de enfermedades procedentes del continente africano." Este hecho implica que la responsabilidad debe ser compartida y no debe recaer únicamente sobre los productores andaluces". Por ello COAG considera de gran importancia que se siga trabajando para que aumente el porcentaje de financiación europeo que corresponde a nuestra comunidad.