Las producciones lácteas que pretendan contar con este sello tendrán que cumplir la cantidad de referencia asignada y las obligaciones impuestas por el régimen de tasa láctea.

     Y, además, deberán pasar un control de análisis de muestras de leche, y cumplir unos requisitos higiénico-sanitarios, y de trazabilidad del producto, según se explica en la orden.

    Tampoco las explotaciones que se presenten a certificar con este sello su leche pueden contar con infracciones anteriores, ni haberse detectado en la leche residuos antibióticos al menos seis meses antes.

     Un organismo independiente verificará, una vez concedida la certificación, que la explotación beneficiaria siga cumpliendo los requisitos exigidos, aunque también podrá haber un control de la administración.

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