Los productores de piensos defienden sus precios y lamentan las críticas

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   En su comunicado, CESFAC hace hincaié en que "como todos los años por estas fechas, algunas organizaciones de escasa representatividad real en el mundo ganadero y aparentemente una mayor presencia en el sector productor de cereales, se dedican a propagar por Internet los dos mismos mensajes con un tedioso calendario: hasta aproximadamente junio, vaticinan la peor cosecha posible y, a partir de esa fecha, acusan al sector utilizador de cereales de no repercutir el precio de los mismos correctamente. Este año, se han vuelto a reproducir estos dos rutinarios mensajes".

    Por mucho que la realidad todos los años "distingue el buen y mal hacer y sin poder nunca entrar como organización empresarial en interferir en la libre y legítima operativa de los operadores agroalimentarios, desde CESFAC con un ánimo constructivo queremos recordar  que España es un país líder en producción de alimentos compuestos para animales con aproximadamente ochocientos operadores registrados. Aproximadamente una tercera parte (larga) del pienso se produce por modelos de integración ganaderos, otra tercera parte se produce por cooperativas para sus propios ganaderos y algo menos de una tercera parte se vende en el mercado libre".

    Esto representa, según la Confederación, que "más de las dos terceras partes de la producción se elabora de una manera u otra por el propio productor ganadero para sí mismo, con un conocimiento cabal pues de los ganaderos sobre los costos de producción y de formación del precio del pienso; conocimiento real que aparentemente no tienen algunas organizaciones que dicen representar el interés ganadero".

Factores que influyen en los precios del pienso

    Sobre los precios, resalta en su nota que la materia prima de la que se compone la fórmula representa hasta un 80% de los costes de producción de un pienso.

    Por lo que respecta a la fórmula de un pienso, en una media hasta el 60% de la composición son cereales y coproductos de cereales, un 20% fuentes proteicas (mayoritariamente soja importada, pero también girasol y otras cuando están disponibles), hasta un 5% grasas vegetales y el resto vitaminas, sales y otros microingredientes.

    Los fabricantes de pienso o los ganaderos que se hacen pienso, compran las materias primas que precisan en función de los siguientes factores: Las necesidades nutricionales de los animales de destino del pienso que producen y que varían de especie en especie y dentro de una misma de la edad y otras circunstancias del animal.

     De la disponibilidad en el mercado de las mismas, que varía según épocas del año o de si se tratan de materias primas europeas o de importación. La oferta de algunas materias primas es frecuentemente especulativa, lo que penaliza al fabricante y ganadero.

    De criterios de oportunidad, esto es, capacidad financiera que pueda tener el fabricante o ganadero que se haga su pienso, para anticipar o gestionar su suministro de materias primas.

    Con estos datos, se resalta que "dado el carácter de industria intermedia y fuertemente integrada con el eslabón siguiente, la traslación de variaciones en precios de materias primas al producto final es muy transparente y bastante eficiente, tanto al alza como a la baja".

   En este sentido, destaca CESFAC que "los estudios independientes de seguimientos de precios que existen en el mercado y que promueve el mismo Ministerio de Agricultura, dejan bien patente ese mecanismo de formación de precios que, por otro lado, es bien conocido por cualquier operador serio del mercado".

Situación en el momento actual

   Por último, la Confederación de Fabricantes receurda que ha habido "unas buenas cosechas nacionales de cereales (contrariamente a la propaganda habitual) que están haciendo a la oferta ceder el precio para entregas de nueva cosecha pero con unos niveles de precio muy altos y escasa disponibilidad de proteína, particularmente soja (que ha subido más de 100 dólares en solo un mes)".

   Esto, añade, "a nivel de precios de pienso, se constata que éste encadena tendencias a bajada desde mayo, más significativas en julio y que deberían poder incluso mejorarse si la proteína bajase precio".