Los regantes amenazan con un plante fiscal si no bajan los costes de Breña II y Arenoso

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   Asimimo, le ha advertido que un canon de estas características acabará perjudicando a la propia administración recaudadora, “que puede encontrarse con un auténtico plante fiscal por parte de los usuarios, ante la imposibilidad material de afrontar un precio sencillamente disparatado”. En esta rueda de prensa se proyectó un audiovisual con datos y gráficas que justifican la postura de FERAGUA y que puede ver aquí

    Junto a la vía judicial, Feragua ha iniciado una campaña informativa y de sensibilización, con la que pretende mostrar a la administración que los regantes estamos dispuestos a pagar por la Breña II y Arenoso, “dos embalses por los que hemos luchado mucho”, pero “ni debemos ni podemos permitirnos aceptar cualquier precio”.

    La presidenta de los regantes andaluces ha explicado en este sentido que La Breña II y Arenoso aportan actualmente sólo 200 Hm3 al sistema de regulación general del Guadalquivir y “nos van a costar 19,34 euros/ha, mientras que los dieciséis embalses restantes aportan a la Cuenca 1.400 Hm3 y nos cuestan, entre todos, 62,75 euros/ha”. “¿Cómo es posible que el metro cúbico aportado por la Breña II y Arenoso nos cueste siete veces más que el metro cúbico aportado por los dieciséis embalses de la regulación general del Guadalquivir?”, se ha preguntado Margarita Bustamante, que ha advertido además que, cuando se termine la estación de bombeo, actualmente en ejecución, y la Breña II esté completamente operativa, es muy probable que el canon acabe por encima de los 36 euros/ha, “más de la mitad de lo que pagamos por el resto de presas en su conjunto”.

Un "desequilibrio sin ningún sentido"

   Según ha explicado, “semejante desequilibrio” no tiene ningún sentido pero sí varias explicaciones. “La primera, obligarnos a pagar por las desviaciones en la ejecución de ambos proyectos”, ha señalado Margarita Bustamante, que ha puesto de relieve que la Breña II y Arenoso “iban a costar 254 millones, pero han costado 355 millones, porque la antigua Aquavir, hoy Acuaes, se gastó 100 millones más de lo proyectado, y ahora pretenden que nosotros paguemos por sus errores”.

    Pero no sólo ha aumentado el coste total del proyecto, también ha aumentado el porcentaje de repercusión a los usuarios, que ha sido modificado unilateralmente, del 50 % inicial al 54% final. El resultado es que el coste repercutido de estas dos presas para el regadío se ha incrementado en casi 66 millones.

    Margarita Bustamante ha sido especialmente crítica con el dinero que “se ha despilfarrado y sigue despilfarrándose” en informes ambientales “verdaderamente peregrinos” que no tienen “absolutamente nada que ver” con la Breña II. “Yo creo que el medio ambiente es un tema muy serio, lo que no es nada serio es que se establezcan verdaderos peajes medioambientales para determinadas obras que parecen tener como único fin darle trabajo a ciertos colectivos”, ha apuntado la presidenta de Feragua, que ha aportado una extensa relación de estudios “insólitos” financiados “a costa” de la Breña II.

    Entre ellos, el “Estudio sobre el éxito reproductor de aves las insectívoras”, de más 125.000 euros; el “Estudio sobre los murciélagos”, de casi 350.000 euros; el Estudio sobre las Aves acuáticas en el Delta del Guadalquivir (a más de 160 km de la Breña II), de más de 400.000 euros; el “Estudio sobre la conservación de la libélula Oxigastra Curtisii”, de 33.000 euros; el “Estudio sobre las Hormigas”, de 115.000 euros; el “Estudio sobre la fauna de Artrópodos”, de 140.000 euros; el “Estudio sobre la Nutria”, de 125.000 euros; el “Estudio sobre los anfibios”, de casi 180.000 euros; el “Estudio sobre Aves Rapaces”, de 160.000 euros; el “Estudio sobre el Conejo”, de 175.000 euros; el “Estudio sobre mariposas diurnas como biondicadores”, de 115.000 euros; el “Estudio sobre coleópteros perforadores de encinas”, de 95.000 euros; y, cómo no, un “Estudio sobre el lince”, de 260.000 euros. “En una situación económica como la que vivimos es una indecencia que sigamos tirando el dinero en este tipo de informes, que están dotados con un presupuesto cercano a los cuatro millones”, ha manifestado Margarita Bustamante.

Soluciones

   La presidenta de Feragua ha pedido al Ministerio que se tome en serio el problema, se conciencie de que se trata de una subida inasumible, y empiece a adoptar medidas para reducir el canon que pagan los usuarios, medida que a su juicio pasa en primer lugar por ceñir los costes repercutidos a los presupuestos originales de ambos proyectos, asumiendo con recursos públicos la desviación presupuestaria y dejando el porcentaje de participación de los usuarios en el 50% inicial.

   Asimismo, ha exigido que se limite al máximo el gasto ambiental, acabando con todos “esos estudios prescindibles que nada aportan”, ha demandado que se repercuta al regadío solo los costes del agua de la que se beneficia, y ha planteado el aplazamiento del canon por la Breña II y Arenoso hasta que no generen un beneficio real sobre los regantes.

   Pero para Feragua la medida más eficaz y necesaria de todas, y que lleva pidiendo desde hace más de un año, es que el Ministerio encargue la explotación de ambas presas a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir “prescindiendo de la sociedad estatal que se desvió un 40% en la ejecución de ambas presas y que hoy lleva su gestión”. “Los números cantan”, ha explicado Margarita Bustamante: “Por 16 presas del sistema de regulación general, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir traslada unos costes de explotación de 4,3 millones. Por solo dos presas, la rebautizada sociedad pública Acuaes traslada 1.3 millones, casi el doble de costes por presa: de 270.000 a 650.000 euros. La razón es evidente. La Confederación trabaja con recursos propios y aprovecha economía de escalas, al explotar más de 50 grandes presas en la Cuenca, mientras que la antigua Acuavir lo subcontrata todo. Y encima se permite el lujo de inflar los precios, añadiendo unos costes indirectos del 10% y presentando unos gastos de seguimiento ambiental desorbitados”, ha señalado la presidenta de los regantes andaluces".

   Feragua estima que una gestión directa por parte de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, con sus propios recursos y equipos, permitiría reducir el canon a una tercera parte, además de ampliar el periodo de amortización de 25 a 50 años, como ocurre en todas las presas estatales. Y por ello viene solicitando de manera reiterada al Ministerio que encargue la gestión de estas presas a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, una petición que no ha sido hasta ahora atendida. “Con la Confederación y sin Acuaes, podría reducirse el canon en una tercera parte. El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente no puede seguir mirando hacia otra parte”, ha señalado la presidenta de Feragua, que ha hecho suyas las palabras de un folleto que Feragua ha repartido entre sus comunidades así como entre cientos de profesionales, funcionarios, técnicos, políticos y agentes del mundo del agua, tanto a nivel andaluz como nacional: “pagamos impuestos para que la administración gestione de manera eficiente, no para subcontratar lo que puede hacer ella misma… ni para cobrar el doble de lo que las cosas cuestan”.

   En la misma dirección, el presidente de Fenacore, Andrés del Campo, se ha mostrado partidario de limitar la actuación de las empresas públicas en la explotación de las presas, ciñéndolas a aquellos casos en que se demuestre que es más eficaz y más económico para el usuario.

    “Lo que está ocurriendo ahora es justamente lo contrario y en muchos casos estas empresas públicas se escudan en la explotación de las obras en las que han intervenido para actuar ahora como compañías de servicios y gestión de estas infraestructuras hidráulicas, financiándose a través de un incremento de los cánones que deben soportar los propios usuarios", ha señalado el presidente de Fenacore, para quien hay que buscar siempre la solución que tenga un coste inferior para los usuarios, “algo que no ha ocurrido en el caso de la Breña II y Arenoso con los regantes del Guadalquivir”.