Los viñistas y la industria abren la guerra del brandy ante el alto precio del alcohol

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   Cuando este mercado estaba regulado, el precio del alcohol absoluto se situaba en 0,8 euros por litro, pero ahora se ha disparado a cerca de 5 euros, afirman fuentes del sector vínico.

    La oferta de vino y sus derivados ha caído prácticamente en toda Europa y los precios también suben, lo que ha obligado a algunas compañías ya a desterrar la denominación "brandy" de su etiquetado para poder usar así alcohol no vínico en la fabricación, prohibidas actualmente en la normativa que rige a las espirituosas.

    El director ejecutivo de Federación española de Bebidas Espirituosas (FEBE), Bosco Torremocha, pide que la normativa europea no "encorsete" a este sector, porque la reglamentación actual les ha llevado -recalca- a "estar fuera del mercado".

    Piden a la UE que no sólo se pueda destilar vino como hasta ahora para obtener alcohol de uso de boca, sino también utilizar subproductos, "siempre vínicos", como el orujo. Eso, "en ningún caso debería molestar a nadie", matiza.

    Ha recordado que otras bebidas de alta graduación con las que compiten, como tequila, vodka o vermut sí se han beneficiado de una ampliación de la oferta de materia prima autorizada para su elaboración, lo que "no ha perjudicado" a nadie, sino más bien "fortalece a estos productos y a los consumidores".

    "Es el momento de encontrar soluciones para el brandy y de forma urgente", ha resaltado Torremocha, que insta al "consenso".

    "Como clientes de los agricultores que somos, honradamente no se nos ha tenido en consideración", pese a dedicarse al destilado el 25 % de toda su producción de vino, ha asegurado el director ejecutivo. "A nosotros (industriales) nos utilizaron (los agricultores) como cajón desastre para que el resto del balance cuadre", lamenta.

    El vicepresidente del Comité Consultivo de Vino de la Unión Europea (UE), Alejandro García Gasco, ha recordado que, después de dos campañas con poca oferta, han subido los precios de uva, vino y sus derivados. Desde 2008, la industria alcoholera no recibe subvenciones por la destilación de la UE tienen que acceder a la materia prima en un mercado "libre", no regulado y ahora alcista.

    Con la Organización Común de Mercado (OCM) de 1999, el vino que adquiría el industrial para elaborar alcohol estaba subvencionado por la UE en un 28 % pero con, la norma actual, no existe ese apoyo.

    Pero ha pedido calma porque la situación actual es coyuntural y cambiará: vendrán cosechas con mucho vino y gran oferta y las alcoholeras volverán a tener materia prima a buen precio para elaborar marcas tan conocidas como Magno, Veterano o Soberano.

    Si se autoriza a las compañías de bebidas de alta graduación a utilizar materia prima distinta al alcohol del vino, sería como engañar al consumidor en cierto modo y, además, eliminaría una de las principales salidas de mercado para los agricultores.

    Si llega a aumentar mucho la producción en los próximos años en España, Francia o Italia y se abortan unas compras de entre 2 y 7 millones de hectolitros de vino a los productores, se dispararían los stocks y se desplomarían los precios, en un escenario además desregulado y con posibles nuevas plantaciones de regadío, añade.

    El responsable sectorial de UPA, José Manuel Delgado, defiende que se mantenga el status quo actual porque, de lo contrario, habrá problemas para dar salida al vino en años de altas cosechas, más aún, cuando ya no existen medidas de regulación en la UE como ayudas a almacenamiento, destilación de alcohol de uso de boca, para elaborar mostos o zumos de uva en momentos de fuertes excedentes.

    Delgado ha remarcado que los viñistas necesitan contar con las compras de la industria para elaborar alcohol vínico con el que se prepara el brandy como parte fundamental para dar salida a sus cosechas, junto a otras como el mosto, el vinagre o los zumos.

    Si la UE autorizara a la industria utilizar en la fabricación alcohol más barato procedente de la fermentación de melazas de remolacha, frutas, patatas o cereal podría llevar a los agricultores a una situación insostenible, alega Delgado.