EFE.- El abate Brian Wangler dijo que la comunidad, ubicada cerca de la localidad de Richardton, decidió deshacerse de sus vacunos y la razón es que no hay suficientes monjes con las destrezas de vaquero.

La mayoría de los monjes tiene más de 40 años de edad y entre los pocos jóvenes que ingresan a las órdenes religiosas menos son los que montan, cabalgan, castran, vacunan y arrean ganado.

La comunidad, establecida en 1889 y que siempre ha tenido una producción agropecuaria, cuenta ahora con una treintena de monjes y uno de ellos, Placid Gross, ha sido el encargado principal del hato de agnus negros casi desde que llegó al monasterio en 1957.

"La granja y la ganadería era una forma de producir su propia comida", dijo Gross a NPR.

"En los primeros tiempos había ganado de carne y ganado lechero, pero en años recientes hemos vendido la mayoría de las vacas. Todavía hacemos la faena de lo nuestro, pero no demasiado, aunque sigue siendo una fuente de ingresos para la abadía", añadió.

Los hombres que se necesitan, según Wangler, son "gente dispuesta a hacer ese trabajo, que sabe cómo hacerlo y casi que se requiere alguien que haya crecido en una estancia o granja".

"Uno puede aprender las tareas pero realmente hay que tener interés, gusto, y no hay mucha gente joven a quien le atraiga ese tipo de trabajo", añadió.

Gross explicó que la etapa más dura del trabajo anual es la temporada de parición, al final del invierno y comienzo de la primavera.

"A menudo tenemos tiempo muy malo", añadió. "Hay que estar allí afuera, hay que traer el ternero al abrigo, así que uno tiene que levantarse durante la noche y vigilar a la parturienta cada cuatro horas". 

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