Mucho miedo, ningún efecto

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    Los científicos hicieron dos estudios complementarios sobre el mismo tema: en el primero de ellos recopilaron la opinión subjetiva de 597 participantes a quienes se presentó una batería formada por 35 imágenes preventivas relacionadas con el tabaco propuestas por la Comisión Europea.

     En el segundo estudio, los científicos midieron mediante pruebas fisiológicas objetivas, la efectividad de estas imágenes.

     De este modo, en una muestra formada por 50 sujetos de entre 19 y 23 años, analizaron variables como la sudoración, el movimiento del músculo cigomático -que provoca la sonrisa- o del músculo corrugador -ubicado en el entrecejo-.

     También estudiaron el movimiento de la cabeza del sujeto ante la visión de estas imágenes y que revela que, cuando éste se produce hacia atrás, significa que hay una respuesta de evitación; es decir, la persona se aparta porque la imagen le resulta desagradable.

     Si la cabeza se mueve hacia delante, quiere decir que se percibe la imagen como algo agradable, explican los investigadores.

     La medición de todos estos movimientos se llevó a cabo con un polígrafo, aparato capaz de detectar pequeñas tensiones en el cuerpo.

     Los resultados de este segundo estudio corroboraron los obtenidos en el primero: las imágenes antitabaco propuestas por Bruselas no son lo suficientemente impactantes como para provocar una respuesta de evitación en el sujeto que le haga alejarse del estímulo, en este caso, la cajetilla de tabaco.

Algunas imágenes no son ni percibidas como negativas


     Algunas de estas imágenes no sólo no son percibidas como negativas por la gente, sino que además les resultan positivas, por lo que podrían provocar el efecto contrario: un acercamiento al estímulo, al tabaco.

     Es el caso de una fotografía en la que aparecen las manos entrelazadas de una anciana u otra en la que se ve una ecografía con un feto.

     El profesor Miguel Ángel Muñoz afirma que una posible solución a este problema, que ya se aplica en algunos países de la UE, sería incluir en los paquetes de tabaco fotos "menos explícitas", que incluso no tengan nada que ver con el tabaquismo, pero sí estén relacionadas con las sensaciones que se quiere provocar en la gente.

     Así, si se busca transmitir asfixia propone ilustrar esta idea con una persona con una bolsa en la cabeza y, si se quiere dar sensación de asco, incluir una foto de insectos, por ejemplo.