Mujeres jóvenes y sin vértigo se suman al liderazgo en la defensa del campo

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   Quintero reconoce a Efeagro que su caso es "atípico", pero que su gusto por los desafíos, en especial "en estos tiempos en los que es una obligación tirar del carro", le hicieron no dudar cuando fue propuesta por sus compañeros.

     Sus retos al mando de esta organización son "muchos", sobre todo, defender los intereses de los productores en un marco "de negociación tan importante como el que estamos viviendo en la reforma de la Política Agraria Común" y que los consumidores entiendan la importancia de adquirir alimentos de proximidad.

     En su opinión, el hecho de ser joven y mujer le obliga a tener que demostrar "dos veces lo bien que puedes llegar a hacer tu trabajo", aunque siempre se ha sentido muy arropada por sus compañeros.

Una ganadera al frente de UPA


     Lidia Gómez tiene 34 años, es ganadera desde hace trece años y dirige en la comarca de Terra Cha (Lugo) la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), una organización en la que entró para "poder ayudar a los demás a ver las expectativas del campo".

     Hace dos años que tomó las riendas de esta asociación y ahora sus objetivos los tiene claros: informar a sus compañeros para que vean todas las posibilidades y no abandonen el campo, donde se puede vivir muy bien, siempre y cuando "empiecen a valorarnos de verdad y también los alimentos que producimos".

     Sabe que las mujeres, sobre todo, en ganadería, "siempre han sido menos valoradas que los hombres, porque ellos solían llevar el peso", por ello "tenemos que luchar mucho más por nuestro empleo".

Una carrera dentro de ASAJA


      Adoración Blanque ya conocía el sector agrícola -por ser hija de productor y por haber trabajado en el asesoramiento de empresas del sector- cuando entró como técnica en la Asociación de Jóvenes Agrarios (Asaja) en Almería en 2002.

     Poco después, asumió el cargo de secretaria general de la organización donde empezó a conocer el sector desde el punto de vista de las necesidades del productor, por lo que se afana en "mejorar la vida de los agricultores".

     Al principio "da reparo", reconoce, porque es "un mundo de hombres y son ellos los que han llevado siempre el peso de las explotaciones y en los órganos de representación".

Federación de Mujeres, cargos cooperativitistas,…


     Desde 2009 preside también la Federación de Mujeres y Familias del ámbito rural (Amfar) en la provincia y, desde entonces, "ha hecho todo lo posible para que se reconozca y valore el papel de las mujeres en las organizaciones agrarias".

    En el caso de Amparo Villamayor a sus 38 años ha dedicado los últimos once a dirigir la Cooperativa de Nuestra Señora de la Antigua y Santo Tomás, en Villanueva de los Infantes (Ciudad Real), donde unos 2.800 socios producen aceite de oliva y vino.

    Destaca que son pocas las mujeres que tienen cargos de responsabilidad en cooperativas del mundo agrario, "donde los hombres siempre han estado al mando".

    Villamayor reconoce que los inicios no fueron fáciles, porque en un pueblo pequeño fue difícil "ganarse el respeto" de los que veían que una mujer y, además joven, les ayudaba a dirigir sus explotaciones y su forma de trabajar.

    Poco a poco, "todos nos hemos ido acostumbrando", con "trabajo y responsabilidad".