En el bosque, microbios poderosos aceleran la descomposición de las ramas caídas. Estos descomponedores hábiles realizan este papel esencial produciendo enzimas especializadas. En EE.UU. y en otras partes, investigadores de biocombustibles aprecian estas enzimas porque ellas podrían acelerar y simplificar el proceso de producir bioetanol y subproductos de la celulosa en las paredes celulares de cultivos de energía tales como el césped Panicum virgatum.
03/07/2009 (Noticia leida 649 veces)
ARS- Una de las enzimas más valoradas ahora podría ser más fácil de encontrar por los investigadores. Esta disponibilidad aumentada podría resultar de una prueba desarrollada por químico Charles C. Lee y sus colegas en el Centro de Investigación de la Región Occidental, mantenido por el Servicio de Investigación Agrícola (ARS) en Albany, California.
Esta prueba económica y avanzada les ofrece a los científicos una manera más rápida y menos costosa de descubrir los genes que permiten los microbios a producir una enzima conocida como alpha-glucuronidase. En la naturaleza, esta enzima separa el ácido glucurónico de la hemicelulosa y, de este modo, ayuda a descomponer las paredes celulares de las plantas. La hemicelulosa, celulosa y lignina son atadas en una matriz tirante y complicada que impide el acceso de otras enzimas a los azúcares celulósicos que son ideales para fermentar para la producción de bioetanol.
Ahora mismo, hay pocos genes en la base de datos GenBank públicamente disponible que promueven la producción de alpha-glucuronidase. Sin embargo, esta nueva prueba podría cambiar esta situación facilitando la evaluación rápida de genes en masas de microbios anónimos tomados del suelo del bosque, montones de compost, u otros lugares al aire libre donde los descomponedores viven y trabajan.
La prueba involucra la transferencia del ADN de los microbios a bacterias de laboratorio que, en cajas de Petri, formarán manchas oscuras si ellas tienen los genes y las enzimas de alpha-glucuronidase activamente trabajando adentro. Luego científicos podrán aislar y copiar los genes de esas bacterias, y posiblemente modificarán los genes para hacerlos aún más fuertes y más rápidos para utilización en los biorefinarías del futuro.
Lee desarrolló la prueba en colaboración con su colega Kurt Wagschal en Albany, basando el diseño de la nueva prueba en otra prueba desarrollada previamente por Wagschal para encontrar otra enzima relacionada con la producción de biocombustibles. Lee también trabajó con Dominic W.S. Wong, George Robertson, William Orts, y Rena Kibblewhite. Todos trabajan en la Unidad de Investigación de Química e Ingeniería de Subproductos mantenida por el ARS en Albany.
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