“O concentramos y defendemos nuestros productos agrícolas o nos van a arrasar”

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    En una entrevista a agroinformación.com, García Palacios desgrana algunas de las claves que, en su opinión, han marcado la actual situación económica y las medidas que se están adoptando –-“vamos a ser los más sanos del cementerio”, asegura–, el futuro que él mantiene en el campo –“siempre que se hagan cosas nuevas y novedosas “ y se aprenda “a dar el valor real a lo que tenemos y no dejar que sea el agricultor o el ganadero el que lo pierda”—o su defensa del sistema de cajas rurales –“porque es una falacia que no se quiera dar créditos, porque tenemos tesorería y lo que queremos es tener peticionarios”, aunque también advierte que "todavía queda tiempo para poder vivir un nuevo tsunami".

¿Qué ha representado para usted el haber sido reconocido con la Gran Cruz del Mérito Agrario por parte del Ministerio?

    Creo que con ella me he justificado conmigo mismo y con mi familia. Dicen que el político trabaja poco pero se cansa mucho, pero creo que si quieres hacer una buena labor debes estar noche y día. Y me he dedicado toda mi vida a trabajar todas las semanas para dejar los fines de semana para la familia. Y tenía, a dios gracias, unos fantásticos cotos y no he podido ir a cazar y decirle a mi mujer que iba un fin de semana después de haber estado trabajando todos los días. Por tanto, ha sido una compensación, y a todos que me han preguntado siempre les digo que no sé si ha sido merecido, pero trabajado, desde luego.

En un momento en el que la palabra banca o caja de ahorros casi tiene una connotación negativa, este reconocimiento ¿representa un valor añadido a su entidad y a una labor personal diferenciada?

    Creo que se debe a un sistema. Creo que lo de las cajas de ahorros ha sido sintomático. No es que diga que los políticos no han estado a la altura, que no lo han estado en muchos casos, pero el problema no ha sido de ellos, sino del sistema, porque ha habido gente no preparada, sino preparadísima, tanto de consejeros como de presidentes. La diferencia con nuestro sistema de cajas rurales ha sido el sistema, la democracia. Yo he sido elegido desde el año 1972, incluso antes cuando fui dos años  vicepresidente, me han reelegido ininterrumpidamente de todas las cajas rurales. Y a mí nunca me han venido a decir que tengo que dar un crédito x. Me han dado recomendaciones, pero yo esas recomendaciones las miraba y si se cumplían las condiciones se daban y si no, se decía qué debían hacer para acogerse. Por eso digo que el sistema es el que ha dado el traste con las cajas de ahorro.

Sin embargo, todas las cajas se han visto envueltas en la crisis, ¿qué pasos se deben dar no para salir de ella, sino para recuperar la confianza del usuario, sobre todo en el mundo de las cajas rurales?

   Las cajas rurales son cooperativas de crédito, se crearon con la revolución industrial como cooperativas agrarias y cuando éstas iban a buscar ayuda a los bancos éstos no se fiaban, porque era un ‘negocio’ puesto a la interperie, con lo cual tuvieron que hacer las cooperativas de crédito. Y estas cooperativas han sido prácticamente hegemónicas en todas partes. En Alemania, cuando yo comencé había 2400 y ahora hay 800. Esto quiere decir que el sistema está funcionando. El Credit Agricole, que ha sido el primer banco de Europa hasta hace unos años y no sé si lo sigue siendo o ya lo es el Santander, era un banco como del que yo soy presidente, un banco de cajas rurales. Y Rabobank, igual en Holanda. El sistema cooperativo es un sistema que funciona y que marcha, sobre todo para pequeños y medianos agricultores.

Sí, pero ¿qué pasos hay que dar para recuperar ahora esa confianza?

    Hasta ahora, salvo alguna excepción, no nos hemos metido en tema inmobiliarios y hemos podido financiar los sectores agrarios, lo cual no quiere decir que no hayamos hecho operaciones inmobiliarias, entre otras cosas porque el propio Banco de España nos decía que nos debíamos de meter. Y ha sido funesto, como se ha visto, y ahí están unos mejor o peor en función de cómo se metieron. Pero nosotros nos paramos en el 2006 y por eso nos quedamos en el 12% de nuestro balance y no el 25% de otras cajas de ahorro, que es algo funesto.  Creo que los agricultores tienen confianza en su cooperativa, pero lo primero es que se debe tener confianza en el Gobierno, en el sector financiero y, luego, confianza ya particularmente en su propia caja. Creo que la crisis es una cuestión de tiempo, pero que aún va para rato porque es una crisis en U, con una caída muy pronunciada, donde creo que aún no hemos tocado suelo, luego vendrá un periodo en el que no se empeore pero se mejore muy lentamente y finalmente se suba. No llegaremos, ni queremos, llegar a donde estábamos en 2009, pero se irá poco a poco. Y creo que todavía hay tiempo para ver aún algún nuevo espectáculo.
 

Sin embargo, parece que las cajas rurales empiezan este primer trimestre a salir un poco del agujero con superávits…

    Yo respondo de las mías. Aunque todas tenemos sociedades, cada una tiene sus problemas y esperemos que no llegue algún tsunami que afecte a todos, porque todavía no estamos libres de sorpresas. Ahora están los planes y propuestas del Banco de España, de Europa, de refinanciaciones, de suelos,… que nos van a llevar a ser los más sanos del cementerio. Si en Alemania se hiciera una revisión de todo su sistema financiero, posiblemente estaría igual que nosotros.

En un momento de crisis pero también de incertidumbre, Caja Rural puede ser ahora ese motor que incentive los créditos al sector…

    Uno de los problemas que tenemos con el mundo financiero es que se ha propagado que no se quiere dar crédito. Eso es absolutamente mentira, una falacia. Nosotros tenemos una tesorería y lo que queremos es tener peticionarios, porque lo que queremos es dar préstamos. ¿Dónde está el problema? Que hay algunas entidades que no los dan porque no tienen liquidez, pero los que tenemos liquidez no tenemos gente que nos ofrezca garantías. Y ahí está la madre del cordero. Cuando una persona va a solicitar un crédito viene con una garantía de una finca, que ya vale un 30% menos que hace dos o tres años, y diez pisos, y le tienes que decir que se los meta por donde les queda, porque valen el 10% de lo que valían y no quiero más pisos que vender. Y, por cierto, el día 1 ha entrado en vigor una norma que le da directamente en las yemas a las entidades financieras, porque si uno tiene una serie de pisos o locales y los quiere poner a la venta debe tener un contrato energético, lo que implica que cada vez hay más problemas para desprenderse de ellos.

A nivel personal lleva una vida dedicada al campo absolutamente. ¿Hay futuro en el campo?

   Si claro que sí, pero hay futuro haciendo cosas nuevas y novedosas. Por ejemplo en el tema ganadero, y no quiero hacer mucha propaganda de Huelva, tenemos un producto cumbre de la gastronomía mundial, que es el jamón de jabugo y todas sus chacinas. Hay en todo el mundo tres o cuatro productos de la gastronomía mundial, que son el caviar, el foie, el jamón y dicen que también la trufa. Pero cuál es el problema, que el jamón vale el 10% de lo que lo valen el resto. Y ese lujo ¡quién lo paga’. Los ganaderos, porque se puede producir un jamón más barato, pero el bueno, el de jabugo, se debe pagar a su precio de lujo y a lo mejor no lo pueden ni comer los propios ganaderos porque les vale más venderlo. España puede tener la mejor gastronomía de todo el mundo, pero eso hay que venderlo y, sin embargo, estamos luchando unos contra otros.

Eso iba a decirle. Ahora mismo uno de los pilares económicos del país es la exportación agroalimentaria pero en cambio da la sensación de que cada uno hace su propia guerra…

    Estamos de acuerdo desgraciadamente

… pero ¿es posible que la gente se olvide de ese localismo o regionalismo de tanto Denominación de Origen o IGP y se unan para ir todos de una misma mano?

    Las Denominaciones de Origen son importantísimas, y ahí está la muestra de lo que significó para el Marco de Jerez y tantas otras, porque se está dando al consumidor una confianza de lo que está comiendo y pagando es lo que debe ser. Pero claro pero hay que apostar por un cooperativismo serio, no que una cooperativa esté enfrentada a la del pueblo del al lado. ¿A dónde vamos con esa situación? Quizás el mérito de las personas que me acompañaron en este proyecto hace años fue que hicimos un grupo en defensa del sector agrario y de la agricultura de Huelva. Y quizás también por eso me han concedido la Gran Cruz hace unos días, por esta película, por esta unión. Pero sin olvidar que, incluso ahora, seguimos luchando por unir a las cooperativas entre sí, con una labor que está haciendo mi hijo por cierto al frente de Asaja Huelva. No es de sentido que haya casi tantas marcas como cooperativas haya. O concentramos y defendemos nuestros productos o nos van a arrasar.