Para el decano de Montes, "más del 80% de los incendios se podrían evitar"

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      Por este motivo ha hecho un llamamiento a agricultores y propietarios rurales a "tener en mente que cualquier vehículo, incluso una cosechadora, puede ser un instrumento de fuego".

     El ingeniero de montes e inspector del cuerpo de bomberos de la Comunidad de Madrid, José Ramón Peribáñez, ha desarrollado la problemática de la urbanización rural que "frente a la amenaza de un incendio acaba por dejar al monte en un segundo plano".

     Ha lamentado que ardan hectáreas de biodiversidad mientras que los recursos se dedican a intentar conservar las edificaciones.

      Ambos expertos han denunciado en este sentido la falta de planes municipales de emergencia que, al facilitar desde los ayuntamientos la evacuación y gestión de las personas, permitirían a los servicios de lucha contra el fuego dedicarse al patrimonio forestal.

Terrenos ajardinados susceptibles de generar un ‘efecto dominó’


      Además, en estas zonas cada vez abundan más los terrenos ajardinados, tanto que "incluso las arizónicas están suficientemente desarrolladas como para ser consideradas masa forestal" susceptible de peligro de incendio y capaz de generar un "efecto dominó".

      Respecto a los cambios realizados en la Ley de Montes -que prevé la creación de sociedades de gestión para masas forestales abandonadas- Del Álamo ha resumido que "un monte rentable no arde", ya que la productividad garantiza el cuidado. Por ello, ha llamado la atención sobre la necesidad de "agilidad administrativa en las ayudas a propietarios" para que no sea más rentable el abandono que preservar el monte.

     Una de las "grandes esperanzas", según el decano, es la explotación de la biomasa forestal, un sector que podría suponer "la salida ordenada de una madera que de otro modo arde o no se usa".

El peligro del "ocio forestal" tras perderse el conocimiento del riesgo


Otra de las posibles causas de incendios es el ocio forestal que representa una doble vertiente dañina y beneficiosa. "La antigua tradición cultural del uso del fuego en el monte incluía un conocimiento del riesgo que ahora no se tiene" ha explicado el decano quien, no obstante, se muestra de acuerdo con Peribáñez al afirmar que es necesario sacarle el máximo partido a este ocio verde desde la educación y la concienciación.

     En contraste a estos cuatro tipos de "negligencias evitables", el ingeniero de montes ha añadido algunos factores positivos, como las innovaciones tecnológicas o la colaboración ciudadana para la identificación de pirómanos y la detección de conatos, "un fenómeno que se ha disparado gracias a la telefonía móvil"