Para el subdirector de la OMC, la Ronda de Doha está “en punto muerto, pero no muerta”

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    "Esto ha producido un aumento de los precios (de los alimentos) por el desequilibrio entre (baja) oferta y (alta) demanda. Esto debería autocorregirse, los precios altos deberían ser incentivo para producir más, y con ello investigar e innovar", señaló el político suramericano.

     Jara aseguró que para que esta autorregulación del mercado funcione, "requiere menos distorsiones", sobre todo, "cambiar la forma en la que los gobiernos subsidian sus agriculturas", aunque reconoció que tomar decisiones así es "difícil políticamente hablando".

     "Muchos países, particularmente el mundo desarrollado, deberían aplicar procesos de reforma agrícola", subrayó, señalando que "muchos agricultores en países muy eficientes esperan que se libere esa fuerza creativa, para que haya más inversión e innovación".

     Jara explicó que buena parte del problema reside en el sector pesquero, donde "en 2001 el 80 por ciento de los recursos piscícolas estaba sobreexplotado, mientras que ahora es el 85 por ciento" debido a que muchos países subvencionan la pesca.

     "Hay demasiados barcos ahí afuera, la situación no está mejorando y recuperarse tardará décadas", declaró el subdirector de la OMC, quien recordó que la Ronda de Doha comenzó a negociarse en noviembre de 2001, el mismo mes y año en el que China ingresó en la organización.

     Jara concluyó que los problemas en torno a Doha "no pueden resolverse a través de tratados bilaterales o regionales, requieren negociaciones multilaterales clave en el seno de la OMC".