El plan del garbancillo de Tallante compatibiliza su recuperación y protección con los usos agrícolas en la zona

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La Consejería de Agua, Agricultura y Medio Ambiente ya trabaja en las actuaciones que contempla el Plan de Recuperación del Garbancillo de Tallante (Astragalus nitidiflorus), que aprobó el Consejo de Gobierno en febrero y que incluye una serie de directrices para compatibilizar los usos agrícolas en el ámbito territorial de esta especie. Además, contempla una serie de medidas para conservar y ampliar el hábitat del garbancillo en su ámbito actual y potencial.

La consejera Adela Martínez-Cachá visitó hoy la población cartagenera de Tallante, acompañada por vecinos, técnicos y representantes de la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) y del Ayuntamiento, y valoró el trabajo conjunto desarrollado por la UPCT, la Consejería y la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE) desde que en 2004 el garbancillo de Tallante fuera redescubierto. En este sentido, destacó que el plan de recuperación “ha contado con una participación social muy importante”.

Medidas de conservación

“El gran esfuerzo destinado a la sensibilización y divulgación fue un gran acierto, ya que no solamente se ha centrado en la planta, sino también en el territorio y en las personas que trabajan y viven en este entorno”, dijo la consejera. La presencia del garbancillo de Tallante está ligada a terrenos de gran valor geológico, ya que aparece en enclaves volcánicos de la zona y destaca por su dependencia de un hábitat que generalmente está ligado a prácticas agrícolas tradicionales de baja intensidad.

Entre las medidas de conservación que contempla el plan para conseguir alcanzar un tamaño de población que permita excluir a la especie de la categoría ‘en peligro de extinción’ se encuentra establecer nuevos núcleos poblacionales, al menos cuatro, en el área de distribución potencial de la especie. También contempla reforzar las subpoblaciones con un bajo número de brotes, cuando se considere una amenaza para su conservación, así como aplicar intensamente las directrices de manejo del hábitat de la especie.

Igualmente, incluye acciones de vigilancia y control de los impactos causados por la fauna, y se tendrán en cuenta los periodos graves de sequía que pudieran comprometer la supervivencia de las poblaciones, para lo cual se aportarán riegos suplementarios, tanto en las siembras como en las poblaciones originales.

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