Presente y futuro del Campo de Elche

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     Ya por el otoño de 2004, nos dimos cuenta de que había una opinión demasiado generalizada. Este pensamiento prevalecía incluso entre muchos agricultores. Defendían que el Campo de Elche no tenía futuro y que la agricultura que en él se desarrollaba iría languideciendo a medida que las personas que estaban al frente de las explotaciones, se fueran jubilando. Sabíamos que la realidad sería distinta.

    Había empresarios agrícolas que contaban con sistemas de cultivo innovadores y canales de comercialización competitivos, tanto en mercados locales, como en los nacionales o internacionales. Aquel año también estábamos viendo como renovaban estructuras y sistemas hidráulicos, pues se estaba trabajando en la primera fase del sistema de riego a presión centralizado. Al mismo tiempo, desde ASAJA estábamos haciendo nuestro trabajo. Entonces, como ahora, procurábamos la ayuda que nos demandaban en formación, gestión o comercialización.

    Deducimos cuál era nuestro principal problema. No sabíamos poner en valor nuestra realidad. Un pecado capital muy generalizado en España, a diferencia de otros países como Francia o Italia. Por ello y con el objetivo de conseguir el reconocimiento que se merece el sector, organizamos el acto de exaltación del agricultor del año. Este año hemos premiado a Don Adolfo Brotons Irles. Mi más sincera enhorabuena.

    ¿Y el futuro? ¿Qué nos depara? ¿Sólo desgracias? En absoluto. Ahora nos encontramos con que cerca del 50% del terreno agrícola de nuestro término municipal dispone de la posibilidad de conectarse al sistema de riego por goteo desde el pantano de Crevillente. Veremos más avances. Sabemos que hay 8.176 hidrantes instalados, de los que el 65% ya están en funcionamiento. Además del Canal y la Peña, San Enrique, San Pascual y El Tercero tienen los proyectos realizados y están a la espera de conseguir financiación.

    Una vez conseguida el agua para llevar a buen término nuestros cultivos, es necesario hacer llegar nuestra producción a los mercados. Para ello es necesaria la intervención del sector comercial, bien de gestión privada o bien en régimen cooperativo. Aprobada la ley de funcionamiento de la cadena alimentaria por el Consejo de Ministros, las relaciones comerciales de productos agrícolas se podrán realizar con más garantías, sobre todo si incorporan las alegaciones que hemos presentado. Mientras tanto, nos basaremos en las buenas relaciones entre comerciantes y agricultores, que siempre han existido en el Campo de Elche a diferencia de otras zonas agrícolas y ganaderas.

     Un ejemplo de buen funcionamiento lo encontramos en las granadas. Este cultivo es desde hace unos años el más importante en Elche tanto en cuanto a superficie (ocupa 1.022 hectáreas), como a resultados económicos (genera más de 8,5 millones de euros sólo en origen). Si se consiguen estos resultados, es sin duda alguna debido al trabajo coordinado de producción y comercialización, que se materializó en la Asociación de Productores y Comercializadores de Granadas de Elche en la que estamos integrados el 90% del sector. Se creó bajo un claro objetivo: conseguir la Denominación de Origen. El camino ha sido arduo y nos hemos encontrado con muchos inconvenientes. De hecho, yo no estoy seguro de que hayan desaparecido del todo, pues aunque toda la documentación requerida está presentada, sigue sin llegar la respuesta. Mientras tanto, nuestros competidores no dejan de trabajar.

    El repaso que realizamos a la situación del campo de Elche no tendría sentido si no habláramos de dos temas que están en boca de todos. El picudo sigue campando a sus anchas entre nuestras palmeras y lo seguirá haciendo mientras no nos enfrentemos a él como lo que es: una plaga y muy peligrosa. De hecho, no cogeremos ventaja al astuto Picudo Rojo hasta que los que yo denomino “salvadores del Palmeral” dejen de entretener y confundir a nuestros políticos. De la seguridad en el campo, reconocer la labor que está realizando la Policía Nacional, Guardia Civil y Policía Local, pero hay que decirlo, el problema radica en unas leyes demasiado garantistas.

    Para terminar, destacar que todo lo que hacemos, tanto las autoridades, como los representantes del sector, no tendría ningún sentido si no existiera el trabajo profesional que desarrolla cada uno de los agricultores del Camp d´Elx.