Productores de porcino reconocen que el veto ruso provoca caídas de precio en el animal vivo

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    La cerda pasa de 0,66 euros/kilo vivo de la cotización anterior a 0,65; el cerdo graso de 1,214 euros/kilo vivo a 1,188; el cerdo Lérida, de 1,226 euros/kilo vivo a 1,20; y el cerdo selecto, de 1,238 euros/kilo vivo a 1,212.

     Higuera participó en Bruselas en una reunión del comité europeo COPA-Cogeca para analizar la situación. En su opinión, la situación "está muy complicada" y las negociaciones entre Bruselas y Moscú "van despacio", sobre lo que ha expresado su preocupación.

    Según ha apuntado, el efecto de la decisión rusa es "más dramático" porque febrero es un mes tradicional para "recuperar precios".

    Desde Anprogapor, siguen apostando por que Rusia regionalice el problema, para que los países comunitarios limpios de peste porcina africana puedan retomar las exportaciones, como es el caso de España.

COAG ve intereses comerciales por parte de las autoridades rusas


   Por su parte, el responsable del sector porcino de COAG, Jaume Bernís, en declaraciones a Eafeagro ha recordado que Rusia es el primer cliente de España en carnes frescas, transformados y despojos del cerdo fuera de la Unión Europea, al comprar entre 90.000 y 95.000 toneladas al año, a las que suman las 2.500 t de Bielorrusia y las 1.600 de Kazajistán.

   A su juicio, las autoridades rusas se escudan en que las empresas españolas -como antes las alemanas u holandesas- no cumplen sus exigentes normas higiénico-sanitarias, que consideran superiores, ni tienen las garantías de autocontrol y trazabilidad.

    COAG ha apuntado que sospecha que el interés ruso es más bien comercial, ya que quieren impulsar la producción en su propio territorio y, de momento, se decantan por comprar a proveedores más baratos, como los de Brasil, donde están autorizando a nuevos mataderos para operar.

    En su opinión, son más de 100.000 toneladas en total, difíciles de colocar en otros mercados, más aún cuando Rusia también impuso, antes que a España, prohibiciones de importar el producto a EEUU, Alemania o Canadá, es decir, a todos los grandes productores mundiales.

   El cierre de fronteras provocará sobreoferta en todos estos países y mayor competencia en la búsqueda de nuevos mercados, con el consiguiente riesgo de desplome de los precios.

   El veto llega en un momento muy complicado para los ganaderos españoles debido a la atonía del consumo interno, el elevado coste de los piensos y las importantes inversiones -en muchos casos con fuerte endeudamiento- que han debido realizar para adaptarse a la última normativa sobre bienestar animal obligatoria en la Unión Europea, según el sector.

   “Todo lo que sea cerrar puertas para la exportación no es nada positivo”, ha remarcado Bernis, quien asegura que no se sabe cuándo podrán restablecerse los envíos. El porcino es un sector netamente exportador, al enviar fuera de España más del 40% de toda su producción.

   Según la información de COAG, la restricción decretada al cárnico español es “parcial” y afectará a un centenar de empresas que exportan a Rusia porcino, aunque al menos 24 compañías sí pueden seguir haciéndolo, al cumplir las exigencias de esas autoridades.

    También se verán afectados otros productos del vacuno y de la pesca y el lácteo, aunque este flujo no es demasiado relevante, ha añadido.