Promueven la formación para mantener y gestionar la dehesa andaluza

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    Este grupo de alumnos ha recibido nociones prácticas y teóricas sobre la normativa vigente, las herramientas y útiles para realizar correctamente las prácticas de poda, la prevención de los riesgos laborales, la fisiología y morfología de este tipo de árboles, la producción de la bellota o los sistemas de explotación de la dehesa.

     La poda, una práctica extendida en el ámbito de la dehesa, tiene gran influencia en el vigor y equilibrio del árbol, ya que juega un papel importante en el proceso de transmisión de plagas, por lo que se hace necesario la adecuada formación de aquellos profesionales que la ejecutan o planifican.

     Por su parte, la encina es fuente de múltiples recursos -combustible para el hombre, producción de bellota para el ganado- que se obtienen a través de la poda. Al respecto, los expertos de Ifapa afirman que los criterios para realizar las podas en las dehesas son cambiantes según las necesidades. Actualmente, se prioriza el modelo de poda que optimice la producción de bellota, debido a la alta demanda de los productos obtenidos del cerdo ibérico cebado con este fruto.

    Esta actividad formativa forma parte de una de las premisas de la Ley de Dehesas de Andalucía, aprobada en 2010 por el Gobierno andaluz y cuyo objetivo general es favorecer la conservación de este tipo de sistemas agrosilvopastorales, repartido principalmente por Sierra Morena y las serranías gaditanas.

    La dehesa es un sistema resultado de la intervención del hombre en el medio ambiente, claro ejemplo de gestión sostenible en la que, aún utilizándose los recursos que la naturaleza nos ofrece, no se descuida su conservación, siendo un elemento decisivo en el entramado agrícola, ambiental, social y cultural de una importante parte del territorio y de los municipios de Andalucía.