Reducir el desperdicio de alimentos se ha convertido en una tarea prioritaria en todos los países

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Así lo ha asegurado Arias Cañete en la presentación este jueves del proyecto contra el desperdicio alimentario liderado por la Asociación Multisectorial de Fabricantes y Distribuidores AECOC, acto en el que se ha firmado un Decálogo de adhesión por parte de empresas y asociaciones del sector agroalimentario, para afrontar este problema, “que está plenamente alineado con la estrategia en la que estamos trabajando en el Ministerio”. 

En este sentido, Arias Cañete ha señalado que el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente es el responsable, desde hace 25 años, de la ejecución del Plan de distribución de alimentos de la Unión Europea a personas más necesitadas. El ministro ha recordado que, en el periodo 2007-2012, el Ministerio ha entregado un total de 387 millones de kilos de alimentos básicos de calidad, por valor de 350 millones de euros, “lo que da buena muestra de la trascendencia de esta labor”, ha indicado.

En su intervención, el titular de Agricultura ha indicado que el impacto del desperdicio alimentario es de tal magnitud que ha llevado al Parlamento Europeo a adoptar una resolución para intentar reducirlo hasta en un 50% en el año 2025, y ha solicitado a cada Estado Miembro la elaboración de un Plan de Acción para 2013. Según Arias Cañete, “la iniciativa tiene una envergadura que requiere de la implicación de países, empresas y la propia sociedad”, ya que se trata de un asunto que “no debe ser ignorado por nadie”. 

REDUCCIÓN Y VALORIZACIÓN DE LOS ALIMENTOS DESECHADOS

De esta forma, Arias Cañete ha anunciado que su Departamento está trabajando en la definición de una Estrategia para la reducción y valorización de los alimentos desechados, destinada a dar respuesta al impacto económico y social que produce, estrategia que se sitúa en el marco de las políticas de sostenibilidad del sector alimentario que defienden un uso eficiente de los recursos.

En este contexto, Arias Cañete ha apuntado las líneas de actuación del Ministerio. Así, en primer lugar se van a revisar, “en profundidad”, las normas de calidad de las diferentes producciones, con el objetivo de identificar los requisitos que pudieran ocasionar un aumento en la destrucción de alimentos, así como las limitaciones existentes para reintroducir dichos productos en el ciclo alimenticio. 

Además, el Ministerio va a elaborar estudios, en el marco del Observatorio de la Cadena de Valor, sobre los desechos producidos en las distintas fases de la cadena, “para cuantificar el monto total de las producciones perdidas y su valor económico”, ha precisado. Según ha detallado el ministro, se realizarán estudios para más de 30 productos, como una ampliación de los que ya están disponibles de las cadenas de valor de cada uno de ellos.

Asimismo, “trabajamos también en el diseño de un indicador que permita evaluar el impacto real de las medidas adoptadas para reducir el desperdicio, tanto sectorial como territorialmente, y el grado de cumplimiento de los objetivos marcados”, ha dicho el ministro, quien ha añadido que, posteriormente, una vez identificados el momento y los procesos en los que se originan los desperdicios, “analizaremos el destino de dichos productos y los problemas que origina su gestión”. 

De manera paralela, el ministro ha afirmado que se promoverán los proyectos destinados a favorecer el diseño y desarrollo de nuevas tecnologías que permitan disminuir el desecho de alimentos o mejorar su aprovechamiento y valorización. Y al mismo tiempo, “elaboraremos y difundiremos entre los agricultores, empresarios y operadores de la cadena, guías de buenas prácticas que faciliten el conocimiento y alcance de los problemas existentes”.

Entre las medidas que se van a poner en marcha, Arias Cañete ha mencionado también la colaboración de las distintas administraciones para el desarrollo de campañas informativas dirigidas a consumidores y restauración, “centradas en el conocimiento de las prácticas para la conservación de alimentos y de la importancia de reducir los desperdicios alimentarios”. 

DECÁLOGO DE ADHESIÓN

Para el impulso de todas estas medidas, el ministro ha subrayado la importancia del Decálogo que se ha firmado hoy. Arias Cañete lo ha valorado como “un ejemplo de compromiso de empresas y asociaciones a favor de la solidaridad, con efectos claros sobre la eficacia y sostenibilidad de la cadena”. En este sentido, el ministro cree que es “vital” el compromiso de reforzar la información en todo el sistema, así como optimizar la logística para aprovechar toda la vida útil de los productos, así como la colaboración entre los diferentes agentes de la cadena de valor “para evitar desperdicios innecesarios”.

Asimismo, Arias Cañete ha asegurado que su Departamento comparte “la apuesta por la investigación e innovación en técnicas, tamaños y modelos de envasado y packaging, para que sean más acordes con los nuevos modelos de hogar y hábitos de consumo”, así como el trabajo en la mejora de la comunicación al consumidor sobre las condiciones y recomendaciones de conservación y consumo. También en la medición del producto destruido y el aprovechamiento del excedente que se genera, “y que ayudará a ser más eficaces y sostenibles medioambientalmente”, ha concluido.