Las Dehesas extremeñas y su incalculable valor ecológico y social están en peligro si finalmente la Junta de Extremadura saca adelante el anteproyecto de Ley de la Dehesa que ha sido elaborado por la actual Consejería de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias y Territorio, no se sabe a instancia de quien, y que ha sido total y rotundamente rechazado por todas las organizaciones agrarias sin excepción y por colegios profesionales del sector. Así de contundente se ha mostrado la Asociación Extremeña Ganaderos del Reino, quien ha expresado en nota de prensa su más asboluto rechazo a dicho “atentado” que no es propio del siglo XXI por su carácter totalitario e intervencionista.

A juicio de los profesionales del campo extremeño “el afán intervencionista y burocrático que el citado anteproyecto de ley contempla, controlando de forma impositiva los usos y actividades ganaderas de estas explotaciones, solo acarreará la ruina del sector, el incremento del paro y por tanto la despoblación de las zonas rurales”.

El nuevo proyecto contempla un intervencionismo totalitario, propio de otras épocas

Desde el punto de vista medioambiental, según esta organización, este anteproyecto “sería muy negativo ya que al desincentivar, por medio del intervencionismo público más rancio y desfasado, la producción y rentabilidad privada de productos y servicios de calidad el actual ecosistema de la Dehesa, mantenido durante siglos por los trabajadores del campo, se deterioraría de forma irremediable e irrecuperable”.

A juicio de los expertos consultados por esta organización ganadera el nuevo proyecto de ley no es propio del siglo XXI ya que contempla un intervencionismo totalitario, propio de otras épocas, que de forma irremediable terminará provocando la muerte de las dehesas extremeñas y todo su entorno rural, social y económico.

Desde la Asociación Extremeña Ganaderos del Reino se preguntan “¿Qué necesidad hay de legislar sobre la dehesa, cuando ya pesa sobre ella toda una legislación nacional y autonómica sobre sanidad animal, sanidad vegetal, Ley de Montes, medio ambiente, etc? Eso sin contar la normativa de la PAC para controlar exhaustivamente los censos de animales, carga ganadera, identificación individual, movimientos, altas y bajas, condicionalidad, etc”.

En este sentido, la organización considera que hubiese bastado con que Hubiera sido más productivo que desde los organismos oficiales se hubieran ocupado de averiguar algo sobre la seca de la encina y sobre otras plagas y enfermedades del arbolado de la dehesa. “O también de controlar más eficazmente enfermedades como la tuberculosis bovina y caprina, con índices muy por encima de la media nacional”, han añadido.

Con la formación de nuevos organismos, se va a incrementar la burocracia

La imposición a los titulares de dehesas, según el anteproyecto de Ley, de los llamados “Instrumentos de Gestión” recuerda inevitablemente la época de la planificación estatal obligatoria de la antigua Ley de Fincas Manifiestamente Mejorables. Es decir una intervención obligatoria y totalitaria sobre el manejo de la explotación, lo cual constituye un atentado contra la libertad del individuo.

La posible futura Ley contempla la creación de nuevos organismos oficiales de control y asesoramiento, “que van a incrementar la burocracia y sin que los profesionales del campo ni las organizaciones agrarias estén presentes en ellos, según la composición que se pretende en el llamado Consejo de la Dehesa”.

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