La Iniciativa CORK, agrupación de asociaciones e instituciones del sector del corcho en España, presenta el punto de inflexión que supone la industria corchera en la lucha contra el cambio climático. El ciclo continuo establecido entre bosque alcornocal e industria de corcho, aprovechando todos los subproductos generados de la fabricación y reciclaje de los tapones de corcho, sustenta la transición hacia un cambio de paradigma de negocio orientado al logro de sistemas de producción y consumo más eficientes definido como modelo de Economía Circular.

La Economía Circular se muestra como una alternativa al tradicional modelo lineal de producción y consumo, con el valor añadido de ser capaz de resolver gran parte de los retos medioambientales presentes hoy en día, canalizar nuevas oportunidades de negocio e impulsar el crecimiento económico. La innovación se erige como el elemento fundamental para lograr la transición hacia una Economía Circular que mitigue el impacto medioambiental y los daños irreversibles en el clima y la biodiversidad, y reduzca las emisiones de gases de efecto invernadero.

Entre las industrias que trabajan siguiendo estas pautas de comportamiento medioambiental, la del sector del corcho ha demostrado la sostenibilidad en todos sus procesos de producción y su firme apuesta por la I+D en los últimos años, posicionando al tapón de corcho como la opción sostenible indiscutible tanto para bodegueros como consumidores.

El tapón de corcho ayuda a mitigar el cambio climático

El tapón de corcho es un producto natural, reciclable y renovable, valores imprescindibles para reducir los niveles de contaminación y preservar la biodiversidad. Diversas investigaciones confirman que el corcho retiene más CO2 del que emite, por lo que las bodegas que utilizan tapones de corcho para cerrar sus vinos y espumosos reducen el balance de CO2 de sus botellas.

Los tapones artificiales, en cambio, tienen un alto impacto ambiental: el tapón de plástico emite 10 veces más CO2 que el tapón de corcho, cifra que se multiplica por 24 en el caso del tapón de rosca.

El corcho es un material natural renovable. Su extracción no causa ningún impacto negativo y no requiere la tala del árbol, ya que los alcornoques tienen la capacidad de regenerar la corteza de corcho que se les ha quitado y su extracción no causa ninguna contaminación al ser realizada por medios manuales. Tras ‘la saca’ la actividad biológica de los alcornoques aumenta y por lo tanto su captación de CO2 se multiplica entre 3 y 5 veces. Un bosque alcornocal tiene la capacidad de fijar 6 toneladas de CO2 por hectárea al año, de este modo, los bosques alcornocales del Mediterráneo capturan cada año más de 14 millones de toneladas de CO2.

Entre los beneficios ambientales de los bosques de alcornocales destacan la conservación del subsuelo vegetal, la retención de agua, la protección de las marismas, el control de la erosión y, por tanto, la desertización y la prevención de incendios fruto de su carácter ignífugo. Además, su gestión implica el cuidado del bosque, la reducción de carga de combustible y el mantenimiento de los caminos.

España, a la vanguardia en producción de corcho a nivel mundial

España, segundo productor mundial en el sector del corcho por detrás de Portugal, cuenta con 506.000 hectáreas de alcornocales que representan un 25% del total mundial. Al año se extraen 88.400 toneladas de corcho que suponen el 30% de la producción de corcho a nivel mundial. Cataluña, Andalucía y Extremadura son las principales comunidades autónomas que concentran a más de 150 empresas que generan alrededor de 2.000 puestos de trabajo y que ascienden hasta 3.000 durante la época de saca del corcho (junio-septiembre).

El sector del corcho español produce 3.000 millones de tapones al año, de los que 1.300 millones se destinan a espumosos y 1.700 a vinos. Más del 50% de la facturación es consecuencia de las exportaciones. Los mercados europeos son el principal destino de las exportaciones españolas (80%) con Francia, Portugal e Italia a la cabeza, mientras que EE.UU., Argentina y China son los principales representantes de los países del ‘Nuevo Mundo’, suponiendo un 10% de las exportaciones

El ciclo de la industria del corcho se completa con el reciclaje de los tapones de corcho, actividad que implica un reducido coste energético. Los tapones recogidos se trituran y el granulado obtenido se utiliza para fabricar productos de corcho no destinados a la alimentación, como materiales para la construcción o la creación de objetos de uso doméstico y artístico siguiendo la tendencia del ecodiseño. Estas prácticas de reciclaje del corcho afianzan aún más su contribución a la sostenibilidad del medioambiente, avalando los principios establecidos por la Economía Circular.

“El sector del corcho español es un aliado clave en el proceso de transición hacia una Economía Circular que produzca múltiples beneficios y genere un desarrollo socioeconómico más sostenible, desvinculado del uso indiscriminado de recursos no renovables”, comenta Albert Hereu, portavoz de la Iniciativa Cork. “La actividad desarrollada por la Iniciativa Cork, centrada en difundir y concienciar sobre la importancia de apostar por un producto natural y nacional como el tapón de corcho, es fundamental si queremos progresar hacia un modelo de economía sostenible y de reducido impacto medioambiental”, añade Hereu.

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