Todos los niños no son iguales…a la hora de comer

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    Denominado "Identificación y prevención de los efectos sobre la salud inducidos por la dieta y el estilo de vida en niños", en el estudio se examinaron las preferencias de sabor en más de 1.700 menores de entre seis y nueve años procedentes de ocho países europeos (Italia, Estonia, Chipre, Bélgica, Suecia, Alemania, Hungría y España).

     Los investigadores determinaron, mediante pruebas sensoriales, las preferencias de los niños por la grasa, el azúcar, la sal y el glutamato monosódico, un potenciador del sabor que corresponde al quinto sabor básico, denominado "umami", en galletas y zumos.

    En las galletas se ofrecieron cuatro tipos diferentes: estándar, con sal añadida, con grasa añadida y con glutamato monosódico, mientras que en los zumos se eligió uno de manzana básico (no muy dulce) y otro, con azúcar añadido.

    Los niños españoles, representados por los doscientos de dieciséis colegios de Zaragoza y Huesca que analizó el grupo Genud, fueron los que se decantaron en mayor grado por el sabor "umami" (alrededor de un 65 por ciento) en comparación con los europeos.

    Además, el 60 por ciento de los españoles se decantó por el zumo de manzana con azúcar añadido, frente a otro más básico.

     Con respecto a las galletas, el 62 por ciento prefirió la galleta con grasa añadida y el 70 por ciento eligió aquella con sal añadida con respecto a la básica.

    "Es sorprendente esta aceptación del ‘umami’ entre los niños, ya que al probar el glutamato monosódico combinado con agua, su sabor no resulta atractivo", explica Silvia Bel-Serrat, única coautora española del estudio e investigadora del grupo Genud de la Universidad de Zaragoza.

    "Sin embargo, introducido en los alimentos el sabor es totalmente contrario, se potencia el sabor alimento y hace que sea mucho más sabroso".

    Hasta ahora la comunidad científica pensaba que los alimentos que más les gustan a los niños son las patatas fritas, los caramelos y las bebidas azucaradas, precisamente los más perjudiciales para su salud, agrega Bel-Serrat.

Resultados sorprendentes e inesparados


    La investigación concluye que dicha hipótesis no es del todo cierta tras analizar si todos los niños tienen la misma preferencia por los azúcares y las grasas, considerados promotores de sobrepeso y obesidad a todas las edades.

    Los resultados han sido sorprendentes, según la representante del grupo de investigación Genud, que dirige el catedrático Luis Moreno, ya que, aunque a menudo se tiende a pensar que los niños comparten una predisposición común hacia las grasas y los azúcares, se observó que los de diferentes países no tenían de ningún modo preferencias similares.

    Por su parte, más del 70 por ciento de los niños alemanes prefirieron las galletas con grasas añadidas, frente a solo el 35 por ciento de los chipriotas.

     Por el contrario, la mayoría de los alemanes prefirieron el zumo de manzana básico, mientras que los niños suecos, italianos y húngaros se decantaron por la opción con azúcares o aromas añadidos.