Ucrania y Rusia marcan el paso en unos mercados de cereales que favorecen a Europa

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     Entre los factores que influyen en el mercado, Catón resalta "el conflicto en Ucrania y las posibles medidas para limitar sus exportaciones en el final de la campaña, porque los cultivos están teniendo un duro invierno".

     Y es que aparte de la creciente tensión política en Ucrania, el Ministerio de Agricultura de ese país ha pedido a los comerciantes que desaceleren sus ventas, pese a tener altas existencias, porque cunde la preocupación sobre el rendimiento de la cosecha de junio.

Ucrania no será ‘competencia’ para los exportadores de la UE


     El banco alemán Commerzbank ha indicado, en un informe, que los exportadores de la UE van a tener "poca competencia" de Ucrania y se ha hecho eco de un acuerdo del Gobierno de ese país con sus operadores para que las ventas exteriores semestrales de trigo para harina no superen los 1,2 millones de toneladas.

     Commerzbank también ha recordado la decisión de Rusia de introducir un arancel a las exportaciones de trigo, desde el 1 de febrero, para garantizar el abastecimiento alimentario del país y contener la inflación.

Las medidas de Moscú y la fortaleza del dólar frente al euro "beneficiarán" los exportadores de la UE, para los que las perspectivas son muy halagüeñas, sobre todo para Alemania, según Commerzbank.

     En cuanto a España, estas circunstancias afectan a la importación, ya que es un país deficitario en el comercio de cereales y Ucrania es su segundo proveedor, solamente superado por Francia.

     De momento, siguen estables o a la baja los precios en lonjas como Barcelona, donde este martes el maíz de la UE cotizó a 174 euros/tonelada (-1 euro/tonelada semanal), el de otros orígenes a 166 euros/tonelada (sin cambios); la cebada a 184 euros/tonelada (-1 euro/tonelada); el trigo forrajero a 201 euros/tonelada (estable) y el panificable en 210 euros/tonelada (-213 euros/tonelada).

    En cualquier caso, en los mercados continúa la tendencia bajista de campaña, por la oferta abundante, circunstancia que se confirma, una vez más, en el último informe del Consejo Internacional de Cereales (IGC, siglas en inglés).

     El IGC ha cifrado la producción mundial de grano en 2.002 millones de toneladas (12 millones de toneladas más que en su informe anterior y un millón más que la campaña pasada).

     Pero, sobre todo, destaca su estimación de existencias globales al cierre de 2014-2015, hasta los 432 millones de toneladas, la cifra "más elevada" desde mediados de los años ochenta.